Uncategorized

El olor a mamá

Imagen

¿A qué huele una mamá? ¿A leche, papilla, colonia para niños? Sé que es una pregunta extraña pero sucede que en mi oficina hay una persona, muy amiga mía, que siempre he sentido que “huele a mamá”.

No es ninguna de las opciones anteriores. Cierto que anda con su colonia Johnson para niños, pero no huele precisamente a eso. El punto es que cuando estás a su lado, uno se siente protegido, seguro… es un olor especial el que tiene que connota maternidad, al menos a mí.

Y para buena suerte, hace poco llegó a mi trabajo otra mujer con el mismo “olor”. Eso sí, no lo percibí a la primera, pero luego de pasar un tiempo con ella preparando una presentación, empecé a sentir que podría haber un terremoto y seguro me sacaría de la mano.

Por coincidencia, físicamente, ambas son grandes y de brazos “fuertes”, con lo cual además provoca dormir sobre ellos, je.

Una tiene muchos hijos; la otra, 3. O sea que no es una cuestión de experiencia o cantidad. Creo que el quid es que ambas han desarrollado y proyectan en los demás la capacidad que tiene toda madre de olvidarse de sí misma y cuidar a sus hijos con ojos, oídos y corazón fuerte.

Cuando me dan mis usuales “hiperventilaciones”, la que es mi amiga es la única persona a la que me acerco con total confianza para que me acompañe mientras se me pasa. Ella deja todo lo que está haciendo, va corriendo a traerme agua, me frota las manos, me conversa… y todo termina bien.

Por supuesto, con mi mamá ocurre lo mismo. Si ella dice que nada malo pasará, nada malo pasará. Y si ella me abraza, sostenidamente, vuelve la paz.

Me pregunto si para Cristina, yo “huelo” a mamá. ¡Espero que sí!  Al menos, por el lado visual, tengo los brazos prototipo, jaja… y aunque soy partidaria de que una mamá no debe olvidarse de que es mujer y tratar de estar regia, un poco de despeine y de extra-caderas resultan, muchas veces, una suerte de bandera que marca territorios, define con plumón uno de nuestros roles más importantes en la vida, y se pueden llevar con dignidad porque, aunque no se vean espectaculares, huelen bien.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *