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Fashion posts: el inicio

Un poco de superficialidad no nos viene mal nunca, ¿no? Sobre todo porque el interés por la imagen personal es solo superficial cuando es la vanidad el leiv motiv. Verse bien, saludable, limpia y radiante es incluso un acto de respeto hacia los demás e infunde espíritu positivo.

Dejemos un momento las tiendas de bebés y transportémonos al mundo del fashion emergency. Ok, nos cambió el cuerpo, pese a lo cual lucimos regias… pero, ¿qué hacemos con ese clóset vacío? Mejor dicho, lleno de ropa… que ya no nos entra o que no sabemos cómo usar.

Quizás muchas han recuperado su cuerpito de sirena, yo no. Tampoco es que parezca ballena, pero definitivamente soy otra. Al comienzo, por supuesto, lo que provoca es llorar. No hay plata, no hay ideas… hasta que encontré el camino al éxito.

Un buen día, mi jefa llegó con un vestido lindo. Me contó que lo había comprado en Zara. Jamás de los jamases voy al Jockey Plaza porque siento que es un viaje interprovincial hasta allá, pero un buen día decidí ir con mi mamá, mi prima y mi hija para probar la experiencia de la que mi jefa llevaba días hablándome: la compañía de un personal shopper.

No tuve que mirar horas, no tuve que romperme el cerebro pensando qué puñetas me queda a mí. Daniel, uno de los tantos que encuentras allí, se encarga del asunto. Terminé conociendo las blusas peplum, descubrí que los pantalones con pinzas me quedan pintados y que los maniquís de Zara Kids son para foto. Ejem, no pude evitarlo… y le compré unos botines preciosos a mi Cris.

Si me vuelvo a acercar, mi marido me mandará a dormir al sillón, je. Pero créanme que la experiencia valió, no, recontra valió la pena.

Ahora viene lo bueno: como no pienso vaciar mi tarjeta de crédito (suficiente con lo que compré a mil cuotas), escuché atentamente el consejo de mi hermana menor y elegí un personal shopper virtual: PINTEREST. Abrí mi cuenta y es MARAVILLOSO. Pongo (en inglés salen mejores resultados) la ropa que tengo y salen miles de tenidas… Basta comprarse unos básicos y ya está.

Hoy me voy a detener –no puedo evitarlo, es mi vicio– en los foulards. Vamos con ejemplitos para el otoño:

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Chequeen: usa el foulard pero a la vez luce el dije de su collar. Wonderful! Además, el atrevimiento de combinar marrón, negro y morado alucina… de lo bien que se ve.

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Las botas: básicas para el invierno. Noten que usar una camiseta con estampado no choca con el foulard, también estampado… el secreto: uno de los dos tiene que ser tenue. Nuevamente, un atrevimiento: mezclar colores fríos y cálidos. ¡Qué grande es romper este tipo de reglas, je!

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Ok, las balerinas mostaza y el saco azul la pintan. Pero… ¿sería igual de regia sin el foulard? Y con combinación de estampados…

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Para las que vamos a oficina, algo no tan atrevido…

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Este outfit es uno de mis preferidos, porque está hecho con básicos.

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Y finalmente, mi Cris dentro de poco… ¡¡¡le quedarán regios los foulards que le pondré!!!

Bueno, esto ha sido todo por hoy. Hay miles de ejemplos más; recuerden: todo es cuestión de mirar lo que tienen, entrar a Pinterest y poner en la búsqueda eso que quieren usar, para ver ejemplos de cómo combinar.

Por cierto, los foulards precisos para estas tenidas los tiene Carambola https://www.facebook.com/Carambola.pe?fref=ts. ¡A por ellos!

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