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Se me acabó la gracia

Desde el lunes, he vuelto al horario de trabajo de 8 horas. No más salir en la tarde y ver a mi Cris a la luz del sol partiente. ¿Qué diferencia puede haber entre 5 y 6 de la tarde? Aunque suene exagerada, toda la del mundo. La extraño mucho, ya llevamos así 4 días y la verdad es que todavía no lo supero.

mamitrabajadora

Ahora, cuando llego a recogerla de la casa de mi mamá, no hay planes especiales para después, como los que solíamos tener: visitas a amigas mamás, ir juntas a nuestros amados showrooms, pasear con papá… Encuentro a mi niña cansadita y con ganas de ir a casa. No más, mami, vamos a que coma, destruya un par de cosas en la cocina y me hagas dormir en tus brazos.

La cereza es que yo estoy más cansada que antes. Todo lo que puede hacer una hora más… pues sí, termino zzz y “la vida después de” continúa… mejor dicho, comienza.

En fin, vamos a ponernos positivos. Todo es para bien. Si antes ya practicaba aquello del “tiempo de calidad”, ahora tengo que hacerlo más cualitativo aún. Y aprovechar los fines de semana, cada segundo, cada sonrisa…

Sé que me pierdo los avances gigantescos que va teniendo mi chiquita. Ya sabe “pasarse el huevo” (con uno de mentiras, no teman), come con filo y va entendiendo qué hay que hacer y qué no. Sin embargo, Dios me pide por ahora que siga trabajando y Él sabe qué es lo que más le conviene a mi pequeña gran familia.

Mañana, bajito, al oído, volveré a decirle a Cris, como cada mañana, que la quiero mucho, y que mamá llega en la noche por su bien. Porque todo es para bien…

 

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