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De panes, panaderías y amor

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Por Begoña Songel, Mei Tai Afrodita y la hora del Té

Dicen que los niños vienen con un pan debajo del brazo. Y nada más lejos de la realidad.

Garbancito antes de nacer ya tenía la panadería montada, estuve a punto de montar una franquicia.

Como ya teníamos la habitación pintada empezamos a llenarla de todos los regalos que nos había hecho la familia, los amigos, los conocidos, compañeros de trabajo. Muchas cosas nuevas y otras muchas seminuevas.

  • Una mini cuna,
  • tres cunas,
  • una cuna de viaje,
  • sábanas,
  • colchas bordadas a mano,
  • carrito con capazo, grupo 0 y silla de paseo,
  • dos sillas para el coche,
  • esterilizador de biberones,
  • sacaleches,
  • carrusel para la cuna,
  • trona,
  • trona ajustable a la mesa,
  • hamaca,
  • un silloncito,
  • un intercomunicador,
  • cambiador con bañera,
  • bañera sin cambiador,
  • sillita para bañarlo en la bañera,
  • arrullos, baberos, chupetes, juguetes, toquillas, colonia, gel, ropa, ropa y más ropa, hasta la esponja de baño.

Garbancito panadero, ya tenía montada su habitación. Aunque más tarde, cuando nació, nos dimos cuenta de que solo necesitaba los brazos de mamá. Y lo realmente importante lo encontramos por casualidad. Una pediatra pro lactancia, un taller de lactancia y un fular para llevar a mi peque bien pegadito a mí.

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Como todo en este mundo, se aprende de la experiencia. Yo he aprendido que no se necesitan cunas, ni capazo, ni huevo, ni esterilizador, ni biberones, ni intercomunicador ni chupete. Solo se necesitan brazos y mucho amor. Pero eso es otro capítulo. En este aún estoy embarazada.

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