CrianzaUncategorized

Tutu meme, mami

Setenta minutos de llanto. Casi podría presentar a Cristina al libro de Guiness. Claro, no es algo de lo que me sienta orgullosa, pero jamás pensé que una rabieta pudiera durar tanto.

Hasta hace unos días, mi hija no quería dormir a una hora decente. Once, once y media… ¿por qué diantres nunca había hecho caso del artículo sobre cómo dormir a los bebés que leí cierta vez en una revista de mi pelu? Y acerca de la rabieta… la teoría dice muchas cosas en estos casos: no ceder a sus caprichos, mantenerse indiferente… pero a la hora de los loros, no hay choclo que aguante.

Consulté a las expertas en la materia: una profesora de Inicial (mi hermana), una asesora familiar (mi mamá) y una psicóloga (mi amiga). Como ven, una terna infalible.

Una noche después y en adelante, Cristina ya no hace pataleta para dormir y hasta disfruta su última hora del día con gusto.

Como dicen las publicidades de dieta quemagrasa: MAJO REVELA SU SECRETO.

IMG_1299

Nah, ningún secreto. El “secreto” es la empatía: mi hija estaba harta de que llegara a la casa de la abu a recogerla y no le hiciera mucho caso… y encima, luego la trajera a nuestra casa y pretendiera que se durmiera, sin disfrutar de su hogar. Era un llanto de desaprobación, de frustración por no poder comunicarlo verbalmente… un “no estoy de acuerdo con esto que está ocurriendo”.

Por tanto, comenzamos a empatizar y a generar la parte 2 del secreto quemagrasa-duermeniñas: hábitos. La rutina en un bebé y un niño es vital. Uno establece la hora de jugar, la hora en que se apaga todo para comenzar el “ritual del sueño” -ojo, cero aparatos electrónicos y los que haya, esconderlos de su vista-. Luz tenue; si se puede, música suave, si no, la voz suave de mamá cantando… masajes, lechecita, un ratito de porteo y listo. Claro que yo me quedo dormida antes que ella, pero da igual. Se logra el cometido y, sobre todo, se crea un momento madre-hija/o totalmente mágico y lleno de amor.

Si hubiera leído esto en un artículo de revista de pelu, no lo hubiera hecho nunca. Pero bastó que viviera la experiencia, y ahora siento que la hora de dormir es la mejor del día.

Seguro ustedes tienen su propio ritual… que no es el mismo cuando hay 2, 3, 4… niños en casa. Ya me tocará, y escribiré el “secreto” recargado.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *