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¿Te has bañado en la tina de tu bebé?

Por más surrealista que parezca, yo sí. Hace unos días, la terma del nuevo depa al cual nos hemos mudado tuvo unas fallitas, así que nos bañamos con lo que teníamos a mano: el balde de Hello Kitty de playa de Cris y su tina marca Rey (lo siento, el piso de la ducha estaba muuuy frío y teníamos que apoyarnos sobre algo no tan frío, jeje).

La primera fui yo. Llené la tina con agua fría de la ducha y caliente del hervidor eléctrico. Obviamente, no me pude sentar, pero sí (literalmente) EMPATIZAR con mi hija y entender por qué cuando la meto, me coge como si se fuera a caer y no quiere sentarse: resulta que en la base hay una hinchazón, que forma como una duna. Cualquiera que se pare ahí, más aún mi pequeñita, se cae. Y sentarse, pues.. no sé qué tan cómodo sea…

Este es el modelo de la tina:

Captura de pantalla 2014-08-08 a la(s) 18.06.11

Mientras me echaba el agua con su cubeta, pensé en lo importante que es vivir (lo que se pueda, claro) lo que ellos viven. Mirar desde sus ojos, sentir desde su paladar… cuántas veces les damos la leche muy caliente y pensamos que no la quieren por inapetencia, o echamos mucha sal a su comida… o, si son niñas, les hacemos unos peinados que les estiran hasta las neuronas, pobres… me estoy planteando hasta limpiarme con sus pañitos a ver si son realmente suaves…

Disculpen por este post higienizado pero… ¡tenía que contarlo! Ja…

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