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La batalla contra mí

Puf. Cuando leí este mensaje, subido por una de mi tribu espain, de Carambola, casi muero. Qué dramática, je, pero es lo que necesitaba leer para que drenen las emociones y hoy sienta que el gran cambio está por llegar (sonó a campaña electoral, ¿no? Huacala).

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Una espina en mi corazón de madre me está fregando. No sale y no sale. Desde que nació Cristina, mis ansias de perfeccionismo se elevaron a la cuchumil potencia y el sentimiento de culpa ante todo lo que le puede ocurrir o no ocurrir, me persigue como sombra en verano.

Un hombre, autor de libros muy interesantes, aceptó la invitación a hablar de cosas de matrimonio y paternidad en la casa de una amiga. De regreso, me dijo: “Estás muy preocupada y tensa”. Jamás pensé que se daría cuenta, ni él ni nadie, pero eso es lo de menos. Me quedé tocada, conmovida. “Disfruta a tu hija, manda a todos a la porra y relájate. Cristina lo percibe todo y no es bueno que te sienta tensa”.

En mi estado enfermizo de aturdimiento y autoexigencia extrema, pasé horas sintiendo que le hago daño a mi hija. Casi no le di de lactar, creo que le he heredado mi temperamento colérico y encima, ¡la pongo tensa con mis estupideces mentales! Oh, oh… ahí vas de nuevo, Majo. Corta ya ese círculo vicioso, amístate contigo misma y, como dice la filósofa choliwoodense Susy Díaz, vive la vida y no dejes que la vida te viva.

Me està costando. Me está costando seguir a mis instintos y entender que lo único que me piden mi esposo y mi peque es cariño, de ese que se entrega sin mayor drama, que sale natural, que no busca nada más que amar. Es cierto que amar implica sacrificio, pero con mi Raùl y mi Cris, todo fluiría mejor si no me dejara amedrentar y bajonear por tantas trabas mentales: que soy una mala madre porque no acostumbro a mi hija a dormir a las 8 en punto, que no le preparo la cena a mi marido todas las noches, que la casa está un desastre…

Ok con las buenas costumbres y los detalles de cariño. Pero por ahora, hasta que tenga la mente lúcida para organizarme mejor, seguiremos comiendo los tres en el piso de microporoso de Cris, que funciona como alfombra de centro en mi pequeña sala. A lo chinitos, sí. Chinitos de lisa y aleglía.

3 comentarios en “La batalla contra mí

  1. Hola Majo. Me alegra encontrarte – y leerte – después de tanto tiempo. He quedado conmovida con esta publicación. No voy a darte ningún consejo maternal, sencillamente porque yo estoy bastante cansada de que me los den, aunque vengan todos “llenos de amor”. Más bien, intento día a día eso que tú propones: ser feliz con mi familia. Tenemos niñas maravillosas y si nos han concedido ser sus madres, por algo será. ¡Un abrazo fuerte, desde el oriente de Ecuador!

    1. ¡Angelita del viento! Al fin te encontré… ¡¡¡¡no podía dejar de compartir mi vida maternal contigooo!!!! Mira por dónde nos ha llevado la vida… Extraño un montón nuestros comentarios cruzados y los posts que nos recordaban la una a la otra que seguimos existiendo, pensando y escribiendo, jajaja… ¡Un fuerte abrazo para la hermosa familia que debes haber formado!

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