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Mamás ansiosas y guerreras

L@s que siguen el fan page del blog, habrán leído que he abierto un grupo que se llama “Mamás con ansiedad ¡y mucha garra!”, en Facebook. Varias de ustedes se han ido uniendo, lo cual me alegra muchísimo por todo el bien que nos podemos hacer. Algunas son ansiosas como yo, o sea, diagnosticadas; y otras, tienen la personalidad ansiosa pero felizmente no llegan al trastorno. De todos modos, tenemos vivencias muy parecidas y a cada mensaje, se responde con celeridad (es parte de nuestra fisionomía, je). Mil gracias a todas, en verdad.

Para mí ha sido difícil reconocer que sufro del trastorno de ansiedad o “trastorno de pánico”, porque nuestra sociedad aún no está preparada para asumir los problemas biológicos de tipo neurológico o psicológico como algo cada vez más común, y creen que porque vas al psiquiatra estás loca y no podrás asumir responsabilidades en tu vida. Es cierto que a veces uno puede llegar a incapacitarse, pero es un extremo. L@s “de mi especie” somos seres normales y corrientes, solo tenemos un pequeño problemita: la adrenalina se nos dispara en los momentos menos pensados. A ti, se te dispara cuando hay un temblor o te sientes en peligro. A mí, en cualquier momento. Eso, estoy convencida, no me hace anormal y ni siquiera se nota exteriormente, aunque la procesión se lleva por dentro. Usualmente uno se acostumbra a los síntomas (hiperventilación, sudoración, mareos, etc.) y tiene su forma de “procesarlos”. Sin embargo, cuesta, duele, porque justamente lo que te hace multitask, te detiene muchas veces y solo te queda respirar, llorar, levantarte, reír ante “un episodio más” y seguir para adelante.

 

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Por supuesto, no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista. Un doctor que es un ángel me está ayudando mucho, médicamente, al igual que la Dra. Esther Martínez, con una acupuntura fabulosa. Pero un factor determinante en estos casos es el temperamento y yo nací así: ansiosita, con ganas de comerme el mundo entero y el tamaño de la boca para solo el 0.001%. Perfeccionista, autoexigente, hiperresponsable, escrupulosa. O sea, estoy jodida, ja, ja.

Cuando quedé embarazada de Cris, todavía no tenía el tratamiento pero ya tomaba benzodiazepinas. Poquito, claro, pero no las pude dejar. Objetivamente, mi embarazo fue pulquérrimo, mas yo como yo, como Majo mamá, la pasé muy mal. Casi todo el tiempo me faltó el aire, no podía vivir sin una botella de agua, Raúl me tenía que echar aire con un periódico cuando me hiperventilaba… hasta que nació mi preciosura. Quisiera tener pronto a un preciosuro, mas sé que aunque mucho lo intente, llegará cuando Papá Dios, que es el que pone el alma, crea que es el momento correcto.

Si te ocurre algo parecido a mí y si quieres, puedes unirte. Te dejo el link:

Grupo Mamás con ansiedad ¡y mucha garra!

Por ahora, solo te puedo decir que lo más importante es aceptarte y luego atacar el conflicto: si eres perfeccionista, permítete equivocarte. Si eres autoexigente, date un break. Come saludable, camina (yo empiezo mañana 😀 ) y, si tienes fe, cuéntale a Papá Dios que tienes un pedidito que hacerle: ¡LA PAZ!

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