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Mi hija, mi espejo

Todos dicen que se parece a su papá, que fui una ociosa y que no hice nada. El tema físico no me afecta, incluso mejor porque su papá es churro y yo no. Pero sobre lo otro sí que me pico. Caracho, quién la cargó 9 meses dentro, quién la parió en parto seco, ¡¡¡quién, quién, quién!!!”. Aunque, a decir verdad, fue lo de menos. A Cristina le heredé algo muy bueno: un genio luchador, guerrero, imponente… sensible y noble a la vez. Y también mi histeria, esa que me hacía tirar las llaves de cólera y gritar con una almohada en la boca hasta antes de que ella naciera, por aquello de que los niños copian todo y etcétera.

Es una vaina esto de educar y felizmente hace tiempo me aconsejaron que nada de libros. Bueno, no está mal tener algunas pautas pero ya saben que soy partidaria del sentido común, del instinto y de la empatía. O sea, todos queremos que nuestros niños sean felices y para eso, necesitan adquirir una serie de hábitos, tienen que aprender a controlar sus emociones, deben superar la frustración. Y eso, repito, es una rollazo, sobre todo cuando hay que empezar por una misma.

Me dan ganas de reírme cuando le digo a Cris: “Hijita, ten paciencia. Vamos a respirar, a calmarnos, y leemos el cuento”. “Fuiiiira de acá, qué respiración ni que ocho cuartos, quiero mi cuento, apúrate”, pensará ella. ¡Y yo también! ¡No soy mamá Ingalls! Sin embargo, es parte de tanta ricura. Es parte de construirles el futuro que no tenemos, de ahorrarles las pepas que ahora nos tomamos y de hacer que sean la clase de personas que necesita este mundo #discursomissusa2015.

No es una maldición que haya heredado mi genio, porque la entiendo. Entiendo que quiera todo ya ya ya, entiendo que se frustre cuando no la comprenden y que quiera estar en la calle todo el día. Que le guste mirarse al espejo, que busque protagonismo y y diga “no no no” tres veces seguidas para que quede claro. Que quiera oír dos cuentos a la vez y le desespere tener arroz pegado en la ropa. Que quiera comerse el mundo pero deba reconocer sus limitaciones. #youdon’tknowhowitfeelstobeme. Yo si sé lo que se siente ser tú, mi amor. Por eso mamá promete respirar, aunque a ti y a mí nos parezca una… ya sabes qué.

hija espejo de mama

3 comentarios en “Mi hija, mi espejo

  1. Holiiii!!
    Es la primera vez que te leo y me encantó! no podría haberme descrito mejor también soy partidaria del sentido común, del instinto y de la empatía. jajajaja me encanta esta parte:…….” Me dan ganas de reírme cuando le digo a Cris: “Hijita, ten paciencia. Vamos a respirar, a calmarnos, y leemos el cuento”. “Fuiiiira de acá, qué respiración ni que ocho cuartos, quiero mi cuento, apúrate”, pensará ella.” jajajajajajaaaaa too much.
    gracias por compartir con nosotros tus experiencias 😀

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