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El cole y mamá

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matriaventuras

Por Begoña Songel, Mei Tai Afrodita y la Hora del Té

Lo más difícil ya está hecho. Ya tenemos el colegio y no hay vuelta atrás. Ya hemos vendido un riñón para poder pagar la cuota de admisión, y lo bueno es que nos queda un riñón más para una posible emergencia.

En el cole de los mayores no hay periodo de adaptación, así que me guste o no, dejo a mi Amorcito, a ese trocito de mi corazón llorando en su nuevo salón. No dudo en suplicar que me avise al celular cuando se calme, para quedarme tranquila.

Cuando llego a casa… silencio absoluto, la casa está ordenada en media hora y… ¿qué hago hasta la hora de salida? Llamo a las amigas, pero todas están liadas llevando y recogiendo a niños, haciendo pool, organizando loncheras…

¿Qué ha pasado? Mi mundo seguro y confortable ha sido arrollado por un torbellino.

¿Por qué nadie dice lo duro que es para una mamá el comienzo del colegio? ¿Por qué nadie explica que las mamás también necesitan un periodo de adaptación? ¿Por qué es tan sencillo hablar de sexo, maltrato infantil y tan tan pero tan difícil hablar de nuestros sentimientos?

Cada etapa de mi Amorcito es un gran desequilibrio para mi, que debo corregir para que él se sienta lo más seguro posible.

La vida de madre es dura, y poco agradecida. Solo me queda llorar la ausencia, lavarme la cara y seguir adelante. Mi Amorcito lo vale.

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