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Mejorar el mundo con pequeñas acciones

cambiar el mundo

Por: Begoña Songel, Mei Tai Afrodita y la Hora del Té

Como siempre voy directa al grano, como si estuviéramos en una terraza, todas juntas tomando un rico lunch.

Ayer fui a comprar un regalo de cumpleaños, ya sabéis cómo son estas cosas y al final he decidido regalar a todos los amiguitos el mismo regalo, pues me gustó mucho, puede ser útil y está dentro de mi presupuesto.

Hace dos semanas compré dos, para dos cumpleaños y no tuve ningún problema, pero ayer… cuando voy a que me envuelvan el regalo, la señora me dice:

Para varoncito, ¿verdad?

Yo: No, es una niña.

Realmente me di cuenta de que algo no iba bien cuando la señora se quedó pensativa, estaba evaluando si realmente el regalo podía ser para niña y niño. Un ordenador de juguete, color verde, sin superhéroes ni princesas.

Ahí comencé a recapacitar y pensar que efectivamente lo había cogido de un estante de juguetes “de varoncito”, no estaba en la sección de Barbies ni Monsters High. De hecho, a la entrada del comercio había un gran estante con pequeños electrodomésticos del hogar como regalo ideal para el día de la Madre.

Yo, incluso, en otra época, hacía esos regalos a mi madre. Pero ahora entiendo, o creo entender, lo que debía sentir ella al recibir una tostadora como regalo. Yo como madre, entraría en cólera, saldría el bicho que llevo dentro y gritaría hasta que llegaran los bomberos, y no por el regalo de mi hijo, sino porque su padre lo ha comprado junto a él, sin pensar en lo que realmente quiero o necesito.

Solo espero que esa pequeña conversación de envoltura de regalos haya calado en lo más profundo de la señora, realmente valoró que ese regalo pudiera hacerse a una niña y posiblemente ella lo haga también, logrando que la pequeña no se preocupe tanto por su físico y sí por su intelecto e influya en sus amigas… ¿no sería maravilloso mejorar el mundo con pequeñas acciones que nos ayuden a reflexionar y poner en tela de juicio algunas cosas preestablecidas? ¿No sería maravilloso?

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