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Embarazo = histeria

Atrás quedaron los tiempos en los cuales una mujer embarazada era símbolo de dulzura, ternura, fragilidad. Ahora, cualquier pequeño acto explosivo que a una se le ocurra tener, es explicado con la frase: “Es que está embarazada”.

El otro día, una persona le contó a la otra que su vuelo de avión estuvo mal porque “justo, para mi mala suerte, ¡me tocó una embarazada al costado!”. Ni qué decir de la pena que se siente por los maridos, “pobre, lo que debes estar aguantando”.

mujeres histéricas

No pretendo, la verdad, emitir una defensa. El paradigma es totalmente cierto, ya que pocas son las que no sufren las consecuencias de la progesterona y demás amiguitas. Prueba de ello es que mientras escribo esto, quiero llorar desconsoladamente. Y a la vez, siento ganas de reír, de dormir, y de volver a llorar. La locura emotiva prenatal es parte inherente de nosotras, real, no es publicidad de polvo vitamínico ni de mami linda tejiendo ropones. Sí, somos histéricas y nos encantaría clavarle un lápiz en la mano a quien se atreve a contradecirnos.

Cuando ya tienes otro u otros peques, ya no solo eres histérica: además eres bipolar. Con los niños, escondes a Hulk y sacas la dulce pinky winky mother que eres -mientras no empiecen los berrinches, claro está-. Eso, obvio, no se entiende: una mujer embarazada no es capaz de autocontrolarse, así que la única explicación de esta actitud tan conveniente para sus hijos es que está más zafada de lo que se pensaba. Una conclusión 100% matemática.

Confieso que todo esto no me molesta. Lo que me molesta es que la misma vara no nos mide a la hora de la verdad. Para las cosas serias, para el trabajo duro y parejo en casa o fuera de ella, no hay tregua, no hay histeria ni locura: Haz todo lo que tienes que hacer, mamita, cualquier esquina es buena para vomitar, “chupa limón, pues”, “mejor no pienses en lo que sientes”.

Bueno fuera, cuando estamos absolutamente exhaustas, que el mundo pensara que el remedio para la histeria es una reparadora siesta. Yo, al menos, la agradecería tanto.

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