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Gracias, Señor

Por Begoña Songel, Mei Tai Afrodita y la hora del té

Anoche me quedé sorprendida.

De un tiempo a esta parte, además de hablar de lo que más nos ha gustado del día y lo que menos nos ha gustado, estando ya en la cama, rezamos el Padre Nuestro. Aunque no somos practicantes, mi Garbancito debe saber y conocer su religión y luego, cuando sea mayor, pueda decidir si continúa o no.

Al principio, después de rezar hacíamos una petición:

– “Ayúdanos a entendernos mejor y evitar las discusiones”.

– “Pues yo quieroooo que papá venga ya”.

Pero también me di cuenta de que “es de buen nacido ser agradecido” y justo anoche, mi Garbancito dio gracias:

“Gracias por el techo, las paredes, el suelo, gracias por las ventanas y las puertas”. Y, efectivamente, gracias Señor por tener un techo y unas paredes, gracias por ser unos privilegiados y poder pagar una vivienda digna.

gracias

Gracias, Garbancito, por hacerme entender lo importante que es el día a día y todo lo que tenemos, que muchas veces no valoramos.

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