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¿Por qué los hombres no escuchan?

Mejor dicho, ¿por qué los hombres no atienden?

Esmeralda tiene dos hijos: Claudia (1) y Manuel (4). Está esperando el tercero y ya camina cansadamente, no por nada está en la semana 36.

Es domingo a las 7:00 pm y vuelve de la calle con su marido -Miguel- y sus hijos. En el ascensor, dice:

– Manuelito, vas a ver tele un rato con papá en la sala mientras acuesto a Claudia, ¿ya, hijito?

– Ya, mamá.

Los peques comparten habitación así que siempre tratan de que no coincidan en el horario de dormir, para que no se saboteen el sueño mutuamente.

Entran a casa y Esmeralda se va directamente a bañar y acostar a Claudia, muy rápidamente pese a su cansancio. Cuando salen del baño, ve que que en la habitación están su esposo y Manuel, jugando en la cama de este. ¿No se suponía que Miguel debía estar con Manuelito viendo tele mientras ella acostaba a Claudia? Sí, se suponía, pero papá no había oído la indicación.

Esmeralda tragó saliva y siguió con la faena. Luego vino la mecha, cuando los niños ya estaban dormidos.

– ¿Qué hacías ahí con Manuel? ¿No habíamos quedado en otra cosa?

– No escuché, perdón.

– ¡Pero tú ya sabes cómo es la rutina!

– Sí, pero me olvidé, porque Manuel me pidió que lo llevara a la cama y bueno… Además, tú no quedaste conmigo en nada.

– O sea que lo que dije en el ascensor fue por las puras.

– No sé qué dijiste.

Antes de que las 36 semanas empezaran a pesar más, dejaron ahí el asunto.

Madre: Seguro que esta historia te parece conocida. Una dispone las cosas de una manera para que todo cuadre -en la medida de lo posible- y zas, el miembro mayor del equipo resulta que no escuchó. Estaba metido en su caja de la nada mental -o en otras cosas, léase comida, bebida o sexo- y las palabras de una se convierten en la mosca que pasó. Y me sigo preguntando: ¿Por qué?

hombres no atienden

Opciones:

Porque somos diferentes hombres y mujeres: Nosotras tenemos el cerebro conectado a mil redes, cada una correspondiente a los asuntos de la vida… y ellos no.

diferencia entre el cerebro de la mujer y el hombre

Porque el hombre solo mira a futuro cuando se trata del presupuesto de la casa.

Porque al hombre le llega que demos indicaciones, ellos también tienen criterio.

Padre: Seré empática. Sé que te cuesta tener en la cabeza dos interruptores prendidos a la vez y que las estrategias militares para ganarle a la batalla del caos doméstico suelen no estar en tu agenda. El día a día te cansa más que a nosotras y necesitas paz para sobrevivir. Por eso, en nombre de las madres pulpo del mundo te pido que pares las orejas cuando hablamos, aunque parezca que todos los días andamos con la misma cantaleta pesada. Así podrás secundar nuestros planes y créeme que no será sumisión, será un win-win, varón.

Habla, ¿qué dices?

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