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¿Por qué antes se valía pegar y hoy es casi un delito?

Ayer estuve con tres mamás blogueras de mi comunidad Mamás Blogueras Peruanas en un conversatorio. Debíamos hablar sobre cómo conjugar trabajo-familia, pero terminamos charlando de todo, como suele suceder cuando se unen los entes mujer-madre-cotorra. Allí surgió un tema que hace tiempo vengo cocinando en mi cabeza, para variar, insomne. Espero encontrar una respuesta satisfactoria pronto -aunque mejor creo que voy por mi Wawasana Relajante-.

Ok, empiezo el cuento y lo hago rápido para ir a la yugular. Muchos de mi generación, cuando éramos niños, recibimos un bofetón, un manazo, un coscorrón, un correazo y demás tipos de “golpes”.

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Así crecimos. No sé si era violencia o no, pero por lo menos entendíamos que a la mamá no se le levanta la voz o que las indicaciones de papá son y no pueden no ser. Nada de razonamientos ni conversaciones a ras de piso. Y tengo entendido que la promo de mi papá lo vio con más dureza. Ni ellos ni nosotros morimos y más bien tenemos un gran sentido de la autoridad.

autoridad

Pero hoy, si uno le da un golpe en la mano al hijo -ojo, no estoy hablando de agarrarlo a patadas-, atentamos contra su salud física, mental, espiritual, emocional, psicológica, reumática, etc. Y no solo eso: la sociedad, los libros, la profe, todos te hacen sentir como una basura inhumana pegalona y cavernícola. O al menos como un inútil: “No está mal dar un manazo, pero eso no funciona con tu hijo porque los estudios dicen que bla bla”.

¿En qué momento las cosas cambiaron de manera tan radical? ¿Es que no todo tiempo pasado fue mejor?

Cierta vez, un especialista en Educación me dijo: “Deja de leer tanto libro y sigue tus instintos de madre”. Pero ¿qué pasa cuando el instinto, la experiencia y la Historia Universal no parecen servir más que para comprobar que no sabes nada?

Espero encontrar la respuesta pronto, incluso si ya acabé mi hirviente té para dormir.

Un comentario en “¿Por qué antes se valía pegar y hoy es casi un delito?

  1. ¿”Pegar” es bueno? Mi respuesta inmediata es: NO.
    Efectivamente, se ha utilizado mucho como “recurso ¿pedagógico? ¿educativo?” y en muchas ocasiones “ha funcionado” ya que con ese método se puede lograr que el hijo, el alumno, deje su mala conducta; otra cosa es si la “bofetada” logra que el niño se adhiera interiormente a los buenos principios morales y a la buena conducta.
    Con esto no estoy diciendo que ante una rabieta o una conducta inadecuada la buena terapia sea el razonamiento, el diálogo, etc. En situaciones de crisis, cuando el niño o el joven no razona, es inútil recurrir al “discurso”. Hay ocasiones en que no se debe ceder bajo ningún concepto a los chantajes emocionales, lloros, rabietas, etc.
    La autoridad es necesaria, pero autoridad no es autoritarismo. La exigencia (tranquila pero firme) no tiene porque manifestarse en forma violenta. Creo que, en el fondo detrás de toda agresión hay un reconocimiento de la propia debilidad que no sabe actuar de otra forma.
    Saludos.

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