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¿Tengo que usar faja?

Realmente, no sé si una “tiene que” usar faja luego de dar a luz, pero de hecho ayuda a que toda la revolución pancística se aplaque y las cosas se vayan poniendo en orden, sobre todo -pensando en nuestra valiosa imagen- ese michelinazo pesado que hace que no quepamos en nada del pasado.

Ciertamente, es una situación transitoria eso de quedarse gordita, aunque algunas se recuperan muy poquito. Yo igual, esta vez, aposté por apretarme las costillas y esconder al menos la mitad de la llanta de camión que tengo pegada a mí.

Con Cristina, me compré una faja de látex súper difícil de poner, la usé muy poco, me aburrí de cada puesta. Además, tenía broche cerca de la zona vaginal, y yo prefiero tener esa área libre, no aplastada-. Luego mi mamá me prestó una tipo corset chaleco, en algo ayudó y la guardé para la próxima. Y la próxima llegó.

Después de nacer Rafi, empecé a ponérmela pero ya estaba estirada; regresé a la de látex y casi me muero de la asfixia. Tentada estuve de tirar la toalla hasta que decidí preguntar en un grupo de Facebook por fajas bbb. Casi todos me recomendaron las de Sash, pero no quería por el bendito broche abajo -¡por qué diantres todas vienen así?-. Alguien me envió un link a fajas Yumak  y vi que tenían una tipo cinturón grueso. ¡¡¡AAAAAleeeeluuuyaaa!!! Y encima la tienda estaba cerquísima de mi casa, ¡¡¡yeee!!! Patitas me faltaron para sacar cita e ir.

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Créanme que nunca una faja me había hecho sentir tan bien como esta. La  tela que toca tu cuerpo es super suave y te la hacen a medida, cosa que realmente sea para ti y no una hecha en base a un cuerpo estándar.

Si estás de postparto o tienes alguna necesidad médica de llevar una faja, te recomiendo la faja Yumak. En la web creo que no aparece la que yo tengo pero todo es cuestión de conectarse.

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