¿Adónde se fue toda esa comida? Balanza ingrata…

Estoy a dieta desde marzo y no saben -o quizás sí, tú, hermana en el dolor- la frustración que se siente cuando subes a la balanza y aparecen unos poquísimos y ridículos kilos de menos.

¿Adónde se va tanto esfueeeerzo???

Ok, es grasa. Es grasa pura, y la grasa pesa poco. Majo, mírate al espejo, ya no pareces Gloria de Madagascar, ahora eres solamente la Vaca Lola, la Vaca Lola, que tiene cabeza y tiene cola, y hace muuu… Buaahhhh…

gordita

Nos mintió vilmente aquel que dijo: Come rico durante el embarazo, mamita, los antojos son para el bebé, todo se va en la lactancia, aprovecha que nadie notará que subiste de peso porque la panza será tu escudo salvador. ¡¡¡Falsooo!!! Mi doctor me explicó que el pecadillo de la semana, en mi caso, era el infierno mismo, porque estaba metabolizando de manera distinta. O sea, me estaba bolizando, más bien. Y prometo, en serio, prometo, que me esforcé por no comer todo lo que el cuerpo me pedía. Había días en que me podía bajar el refrigerador, pero aguanté. Aún así, me engordé horrible en mi segundo embarazo y, para colmo, mi Rafo nació ¡con bajo peso!

¿Adónde se fue toda esa comida??? ¡Necesito una explicación!

Querida, esos rollitos son de felicidad, de puro amor, bah, no se notan tanto. Y además, con mi súper faja, por favor, soy una pequeña Pony, la mismísima Pinky Pye. ¡Falsooo!!! Esos kilos de más son menos masa muscular, grasa en las arterias y un horroroso número en la balanza.

¿Gorda feliz? No, basta, intenté serlo, intenté resignarme-aceptarme, pero no puedo. Simplemente, no puedo. Y tampoco puedo dejar de comer como gente normal, no me parece justo tanto sacrificio, tanta compradera de ropa grande, tanto castigarme al ver cómo mi esposo saborea los deliciosos panqueques que hacemos en la casa o mi amado plátano frito. ¡Estoy harta de cuidarme! Pero, a la vez, estoy harta de ser gorda.

A llorar a otra parte, Majo, tiempo al tiempo. Las cosas se pondrán en su lugar a mediano plazo, como ocurrió con Cristina, como ocurre cada vez que la vida se pone de vuelta y media.

Buah.

2 opiniones en “¿Adónde se fue toda esa comida? Balanza ingrata…”

  1. Ostras majo, ahora preocuparte por tu peso cuando aun tu bb esta tan pequeño, dicen q el cuerpo de una recien parida tiene un año para recuperarse, me refiero a q el útero aun esta dilatado y aun mas se es cuesta arriba con el segundo bb, te lo digo por experiencia, aun queremos vernos guapas y regias, obvio Somos madres primero , pero eso no quita q seamos mujeres que nos gusta vernos bien, yo aveces lucho por mi peso porq aveces como un monton y la balanza me grita…basta ya, recurri a unos batidos buenisimos y ahora perdi lo q quise y mas.
    Tranqui que yo sigo dando de lactar a mi pequeño y esas calorias ya no se pierden como antes, aveces recurro al sacrificio de no cenar con mi marido, pero escojo un dia a la semana y me doy mis caprichos, el cuerpo lo pide, quien soy yo para negar una alegria al cuerpo??? Estoy segura q perderás lo subido, paciencia

    1. Así es, una quiere verse bien ya, ya, pero ya! Cuando veo mis fotos de hace años entro en depre, era tan delgada! O al menos, menos gorda que antes… pero sí, pues, paciencia, todo se pasa 🙂

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