CrianzaUncategorized

Mide el tiempo por cantidad de amor: ¡Juega!

Publicado el

Tú juegas, él juega, nosotros jugamos. Tan sencillo como eso.

¿Alguna vez le has dado valor al tiempo en el cual JUEGAS con tus hijos?

Yo, la verdad, no… hasta el viernes pasado, en que Jaicy Blandín, una psicóloga experta en Disciplina Positiva, nos explicó* lo importante que es llegar a casa -las mamás y papás que trabajamos fuera- a jugar con nuestros hijos.

Resulta, pues, que los enanos necesitan sentirse importantes. ¡Pero si les damos todo, nos matamos chambeando para eso! Ok, y qué bueno que lo hagamos. Sin embargo, ellos necesitan sentir que nos importan y eso se logra no con 5 Barbies y 10 Rayos McQueen, no. Eso alegra, pero pasa, y los juguetes o la ropa terminan en el cajón. Se logra con TIEMPO, que no se mide por horas sino por dedicación y amor.

Tiempo para jugar. Tiempo para sentarse con ellos a vestir a las muñecas, a pelotear un rato, a echarse un carrera de videojuego. Para pasar un rato agradable, SU rato agradable, su momento feliz… ¡que están compartiendo con nosotros!

mama jugando con hijo

Es como si de pronto -al menos a mí me pasa-, tu marido se empezara a emocionar con la novela tanto como tú. Y discutiera, y se preguntara “por qué esta mujer es tan tonta, no ve que el hombre no la quiere”… y tú sintieras que tienes algo más en común con él, y que puedes recostarte sobre su pecho a vivir ese momento de distracción y tranquilidad.

¿Y por qué el niño necesita sentirse importante? ¿Acaso no le damos suficiente cariño? ¿Acaso no vale de nada todo el esfuerzo que hacemos por ellos? Sí que vale, campeona, sí que vale. Pero… tanto los mandoneamos en la vida diaria -“levanta los juguetes”, “báñate”, “siéntate a comer”, “no fastidies a tu hermano”, “haz la tarea”, etc.- que se sienten un poquito mal, un poquito inferiores, y necesitan llenarse de autoestima sana.

Sí, pues, los niños son seres pequeñitos que están formando su mente y su corazón, que sienten miedo y confusión porque todo lo que viven es nuevo. ¿Y quién más para darles seguridad, calor, compañía?

¡TÚ!

Juega con tus peques. 15 minutos al día pueden hacer la diferencia.

(Y si te sirve el dato… jugar baja la cuota de berrinches considerablemente… ¡bueno por donde se le mire, je!).

*Programa Psicología del Desarrollo Infantil de la Universidad de Piura, curso “Padres ¿realmente presentes?”. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *