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Lo que se hereda, no se hurta: La hora del asma

Aunque nadie me crea, yo preparaba las nebulizaciones de mi hermano pequeño cuando tenía 10 años o menos: Mi mamá dejaba en una cajita las jeringas, las ampollas con la medicina y el algodón. Me daba terror cortarme, pero era lo que tocaba. Rompía la ampolla, preparaba la mezcla en el vasito del nebulizador y se lo ponía a mi niñito (él siempre fue y será mi bebé). Luego me tocaba a mí, los dos éramos súper asmáticos y en invierno, caseros fijos de broncodilatadores, inhaladores y demás hierbas. Qué vaina.

Con los años mejoramos, no del todo, pero hasta pudimos prescindir del nebulizador. Cuando nació Cristina y luego Rafael, crucé dedos para que no tuvieran que pasar por eso -ni Raúl y yo, como papás-. Pero el día A llegó: Hace dos semanas, tuve que llevar a Cris a emergencia para que la nebulizaran.

No, Diosito, por favor, no.

Papá Dios tiene sus planes y confío en que todo lo que nos pasa tiene un sentido bueno, positivo, influyente, reparador. Rafo empezó después con broncoespasmo. Señorita, dos Ventolin con aerocámara, por favor. Y vaya reservándome un par más para el otro mes.

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Y así, pues, la historia ha comenzado. ¡Ey! Papá y mamá estarán preparados para la defensa, señor Asma, no crea que podrá irrumpir tan fácilmente en mi hogar. Fuchi de acá.

Estoy tentada de sentirme culpable: Quod natura non dat, la mamá lo prestó. ¡Carijo! Pero no, flaca, basta ya de culpas. Soy mamá intensa y siempre lo seré, solo que desde hoy me propongo que esa intensidad sea positiva. ¿Acaso no guardo yo recuerdos entrañables de cuando nebulizaba a mi hermanito? Ok, no es una circunstancia maravillosa, pero nos permitió compartir temblores post medicina juntos, y sentirme responsable de él, y aprender cómo se rompe una ampolla.

De todas maneras, te dejo algunas ideas para contrarrestar el tema hasta donde podamos:

  • Invierte en un deshumedecedor de esos grandes y aparatosos. Sé que es costoso y jala mucha luz, pero ayuda mucho. Mira en tu presupuesto en qué puedes ahorrar y haz el esfuerzo. Ojo: Se pone un par de horas nomás; si tienes más hijos, lo trasladas a las otras habitaciones. No se deja prendido toda la noche porque hará el efecto contrario, que también resultará dañino.
  • Cuando no estén los bebés en la casa, ponte un pañuelo en la nariz y saca toda la ropa, libros y cosas en general que no usas. Sé sincera: Hay objetos que no usas ni necesitas. Ten solo lo básico, lo súper básico. Y lo que no usarás porque es de verano, mételo en bolsas con compresor de aire (Sodimac, Maestro, etc.). Así, no ocuparán espacio y se conservarán bien hasta el próximo año. Ahí también puedes guardar tu ropa de cama, para que no se llene de humedad.
  • La madera jala mucha humedad. Si vas a cambiar algún mueble, prefiere la melamina.
  • Esas bolsitas de naftalina que vienen en las carteras son también muy útiles, no las botes.
  • Que tus peques hagan deporte, si no es alguno específico, salgan al parque a correr pero ojo, cuando suden, es hora de volver a casa.
  • A muchos niños no les gusta taparse en la noche; así que ponles una pijama abrigadora (o doble polo), pero sin abusar. Cuidado con el polar, algunos causan alergia en la piel. Prefiere siempre el algodón como primera capa.
  • Limita lo máximo que puedas el consumo de golosinas. En cumpleaños, bueno, en fin. pero que no sea lo normal. Reemplaza por kekitos nutritivos, por ejemplo.

Compañera asmática o asmática en potencia: En este invierno, ¡que la Fuerza nos acompañe!

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