CrianzaDisciplina Positiva

Conexión antes que corrección

Seguro tú, al igual que yo, tienes momentos en los cuales desearías que tus hijos fueran robots a los cuales poder programar. Ahora haces esto, ahora lo otro, sin posibilidad de que haya negativa, discusión o cuestionamiento. Se acabarían los “?por qué, mamáaaa?”, “no quieeeerooo, jarabe noooo” o las insufribles mañanas de semana laboral, pfff…

Un sueño de opio, sin duda. La realidad es que tus hijos son tan humanos como tú: Tienen flojera, sueño, gustos propios y ganas de fregar, de vez en cuando.

Cuando pretendes que hagan algo (bañarse, comer, hacer las tareas, etc.), deberías tener en cuenta esto, para que no falte amabilidad –¡qué pena contigo, tu hermano nunca hizo eso, a quién habrás salido enano del mal!– ni firmeza. Sí, hay que hacer lo que se debe, el asunto es CÓMO.

Te cuento uno de mis pequeños pasos adelante en este tema: La escena de todas las mañanas en casa era que tenía que vestir a Cristina en la cama, revolcándose del fastidio por tener que levantarse para ir al nido, y que luego papá la llevara con la boca manchada de leche, los dientes sin lavar, etc. Un desastre.

Luego de sentirme mal, culparme por no crearle buenos hábitos y probar con la rogadera –POR FAVOR, HIJITA, POR FAVOR, NO ME HAGAS ESTO, SI TU NIDO ES LINDO, BLA BLA-, decidí aplicar Disciplina Positiva. O sea, decidí ser empática y pensar, pensar mucho.

Y encontré la fórmula.

A las 6:30 am, primera llamada. “Cristina, yujuuu”. A las 7:00 am, luego de yo bañarme, entro a la cancha.

(Con el cepillo de Barbie en la mano e imitando su voz calabaza tierna):

– Cristina, te espero en el baño. Hoy me he puesto mi vestido fucsia y rosado, tu color preferido.

– Mmmm…

– Oh, Cristina, qué linda has amanecido hoy… Qué lindo sería entrar juntas al baño y ponernos guapísimas… Oh, ¡tu ombligo! Cosquillas, ji ji…

– Ja, ja…

– ¡Te espeeeeroooouuuu!

– Ok, ¡vamos!

Así, entra en el baño de buen humor y acepta hasta peinarse. Claro que también tienen que conversar con ella los ganchitos, el peine, la casaca y etc., la cosa es que no tengo que pelear nada y, de paso, despierto mi sedada creatividad matutina.

Disciplina positiva

Esto, por supuesto, me liga porque estoy así (recordando post anterior):

disciplina positiva

Si estuviera en estado mamá reptil, creo que simplemente le vaciaría su balde de playa de Hello Kitty lleno de agua en la cabeza, aplicaría una llave inglesa para que se ponga el uniforme y listo, a seguir la vida.

Pero eso no sería respetuoso ni con ella ni conmigo.

Y eso le enseñaría a ella que la fuerza es la mejor estrategia de vida.

Y eso, al menos yo, no quiero para mis hijos.

Después, en una clase que tuve hace poco, me enteré de que esto se llama CONEXIÓN: Cristina me hace caso ahora porque le hablo desde su mundo -ella hace hablar a sus juguetes toooodo el tiempo- y no desde mi mundo de deberes. ¿Se imaginan si asumiéramos así las cosas que nos cuestan? Quizás restaríamos algunos estreses en el día, no sé.

Es solo un avance. Nos queda muuuucho camino por recorrer en estas cosas, muchísimo. Y, para ser sincera, esta semana que ha comenzado vacaciones -y que yo me pedí unos días para arreglar mi casa- he fallado un montón. Sin embargo, en DP avanzamos 2 pasos y retrocedemos 1, poco a poco, poco a poco. Lo importante, como seguro vas viendo, es conocerte y conocer a tus hijos, respetarte y respetarlos.

¡Nos vemos!

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