Y si fallas, ¿qué?

¿Vacaciones para descansar? Las wiflas. Claro, si asumes el descanso como un cambio de actividad, la cosa cambia, pero no siempre es el caso.

La semana pasada me pedí vacaciones para arreglar mi casa en plan “bota, regala, saca, mueran ácaros” y estar más tiempo con mis chamacos. Pero el viaje a Sodimac fue una tarde completa, otro día le dio otitis a Cris, entonces hubo que ir al médico, y encima también le tocó a Rafael -salía de bronquitis- y así las cosas casi no cumplí el objetivo y claro… Me estresé. Miss Perfection entró en crisis porque la casa terminó peor de lo que estaba.

El milimetro de paciencia que me quedó no me permitió honrar mi promesa de aplicar Disciplina Positiva con mis hijos: Hasta a Rafael, de 6 meses, le cayó grito más de una vez. Ni las pestañas postizas ni las uñas acrílicas que me puse para supuestamente relajarme fueron suficientes. Estaba fallando, pfff, mmmff… Qué desilusión.

Soberbia pura. ¡Qué puñetas si fallaba! Yo siempre le digo a Cris: El que se cae, se levanta. Como el Ave Fénix. Pa lante, amiga.

Disciplina positiva

El día en que ya no pude más con mis demonios internos, juuuusto Cristina hizo algo que me molestó muchísimo -más de lo normal, dado que estaba en estado “mamá reptil”. Le hablé fuerte a mi chiquita y ella lloró pidiendo que la abrazara. Decidí volver a tomar las riendas de mi camino en la DP, calmarme y recomenzar.

Por respeto a mí, a lo mal que me sentía y precisamente por ello, creí que no era oportuno ni abrazarla, ni corregirla, ni conversar. Me agaché y le dije en tono calmado:

– Mamá se siente mal, muy enfadada, vamos a esperar que me pase y conversamos, ¿ya?
– Ya.
– Nos sentamos juntas tranquilas mientras me calmo, ¿ya?
– Ya.

No sé cómo pero respetó, sin mucho verso. Quizá fue el tono, no sé bien.

Más calmada -ehhh, tampoco es que me tomé una hora, je-, hablamos.

– Hijita, me molestó mucho eso que hiciste. Te quiero mucho, te amo.
– Lo siento, mamá.

Corto y sencillo. Tiene 3 años, no se valen los sermones. Solo quería que supiera que la amo se porte bien o mal. Amor incondicional. No mencioné mucho “la falta” porque pensé que sería mejor corregirlo de otra manera, con una estrategia más a largo plazo como para no que ella no asocie “me porto bien – mamá no se molesta – mamá me abraza”. Es que no quiero que haga las cosas para contentarme, sino por su bien y felicidad, aunque al comienzo no sea muy consciente de ello.

Retrocedí 3 pasos y avancé 1. Mejor que nada, ¿no? 😉

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *