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Cuando la vida es el premio

En enero de 2015 recibí la mejor noticia que puede recibir una mujer, Dios me bendecía con un segundo hijo. Lo que nunca imaginé es que cuatro meses más tarde escucharía la más devastadora de todas: fui diagnosticada con cáncer de seno gestacional. A partir de ese momento, mi bebé, mi familia y yo comenzamos a transitar un largo camino. Como toda lucha contra el cáncer, la victoria es la vida, pero en mi caso se trataba de dos: la mía y la de mi bebé.

Esta valiente mamá se llama Gaby, es venezolana y vive en Perú -ya imaginarán por qué-. Tengo la inmensa suerte de ser su amiga, no tienen idea de todo lo que me ha enseñado solo con hacer lo que mejor sabe: vivir.

gaby olivo

Cuando, hace unos días, supe que el cáncer había vuelto un par de meses después de haber superado lo del seno, me quedé en shock. Muchos nos quedamos lelos, paralizados, confundidos. ¿Por qué, Señor, por qué? ¡La flaca ha pasado por tanto! No era justo, en serio que no lo era. Pero Dios tiene sus caminos para lograr cosas maravillosas que a veces no entendemos ni aceptamos, y ella, que es una mujer de fe, lo sabe. Se ha puesto en las manos de Nuestra Señora de Coromoto, patrona de Venezuela, y por su país está ofreciendo su dolor.

Así como Gaby, habrá muchas madres luchando por su vida para, como dice ella, estar la mayor parte del tiempo posible junto a mis hijos para disfrutarlos, educarlos y amarlos junto a mi esposo, como soñamos desde antes de que nacieran.

Quizás tú, que me estás leyendo ahora, también estás librando una batalla física, o emocional, o espiritual. Y tal vez -no te culpes por ello-, estás cansada y no entiendes por qué justo tú.

¿Sabes por qué? Porque solo tú eres capaz de enseñarle al mundo el sentido del dolor, que no es más que el amor. Solo tú generas y exhalas en cada paso una fortaleza tal que inspiras a todos los que te rodean. Porque gracias a ti conocemos el preciado valor de la vida.

No te rindas, por favor, que aunque a veces no parezca, a las personas luchadoras como tú lo que no les falta nunca es el amor. Y desde ya, a todas las Gaby que están en este momento conmigo, les ofrezco todas mis oraciones a Papá Dios para que la misión termine pronto.

Y recuerda siempre que la sonrisa fortalece, es parte del remedio que necesitas. Dale, tú puedes. Eres una campeona. Como Gaby, mi amiga guerrera.

6 comentarios en “Cuando la vida es el premio

  1. Estas lecciones de vida, son tan increibles que hay que de vivir cada día agradeciendo a Dios por cada minuto de nuestras vidas. Dios bendiga y fortalezca a estas madres luchadoras!!!!!!!!!!1

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