Crianza

Libre soy

Cuando, hace unos días, una de mis mejores amigas me dijo: “Tú no te quieres, tú te etiquetas, tú no te aceptas, ¡y eres una trome!”, me quedé pensando -y llorando, claro está-. Es que ya estaba harta de sentir todo lo que sucede cuando una tiene transtorno de ansiedad, y me freí con aceite de carretilla.

Como casi siempre lo hace, mi amiga me levantó el autoestima en parapente. ?Por qué me tiene que avergonzar que mi adrenalina sea 1000 y mi serotonina, 10? ¡Es algo que le puede pasar a cualquiera! Además, ¿acaso no soy un troll eléctrico gracias a eso? Cuántos proyectos no hubiera podido sacar adelante sin mi 1000. Ok, no es bueno tener la ansiedad que hace daño, y estoy trabajando para quitármela de encima, pero incluso si no lo logro, ?qué? ¿Mis hijos olvidarán que soy su amada madre? ¿Mi esposo dejará de escuchar los dramas que le cuento en medio de su placentero sueño? ¿Papá Dios sacará mi foto de su mesita de noche?

Libre soy, libre sooooy. No es mi peli favorita por puro gusto. Aunque suene medio estúpido, Frozen me ha hecho transitar por un proceso de tragar tierra para luego alzar vuelo. De sentirme como Elsa, con ganas de escapar y olvidarme de pretender que soy la “Barbie neurotransmisores perfectos”, a la Elsa que manda a la miércoles todo, se suelta la trenza y decide ser ella misma, incluso delante de todo Arendelle.

libre soy

Lo que más me motiva a cantar son mis hijos. Quiero que ellos aprendan a quererse tal como son, a luchar por vencer sus defectos -los que son verdaderos defectos- y a usar sus talentos para servir al mundo. Que nunca sientan vergüenza de que el frío -o el calor, o la adrenalina a 1000- sea parte también de ellos, y no tengan que subir a una montaña sin huellas que seguir.

 

2 comentarios en “Libre soy

  1. Cuando vi a Elsa tirar los guantes por primera vez, recordé cuando, en 2008, “perdí” una sortija familiar que, simbólicamente, me había convertido en mi padre: el hombre proveedor de la familia, con responsabilidades formativas y papel de “poli malo”.
    Me encanta Frozen. Siempre se me escapa una lágrima en la escena de la montaña. Creo que la liberación de Elsa es muy interesante y da para analizar, reflexionar y educar. Ha sido una historia muy bien lograda.
    Me conmueve, además, que estés viviendo todo este proceso ahora, como madre. Por mi parte, he tenido una vida llena de episodios de este tipo. Siempre resultó demasiado fácil marginarme (¿te acuerdas de mí en la universidad?). De la marginación, surgió la auto marginación y el auto boicot. Ahora debo trabajar con esto, porque no quiero heredar ninguna carga a Ana. Tampoco la tendencia a llenarse de cargas inútiles, que las necesarias ya pesan lo suyo.
    Y sí, Majo, eres una trome.
    Te abrazo fuerte.

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