Tips para la elección del nido

En mis épocas, se iba al nido cuando uno tenía 3 años. Tres, cuatro, cinco… y, luego, al cole. Ahora, el asunto se ha complicado un poco o, mejor dicho, bastante. La vida en la ciudad -mamá tiene que trabajar, no hay nanas de confianza, presión familiar, etc.- ha hecho que, muchas veces, debamos elegir nido incluso desde que nuestro bebé tiene 1 año. Horror.

El lado positivo: nuestro niño va adquiriendo habilidades desde muy pequeño. Lo negativo: se hace un forado en el bolsillo. ¡Son tan caros los nidos! Pero es la vida, pues: oferta y demanda. Lo terrible -aunque hay excepciones, claro- es que ni siquiera le pagan bien a las verdaderas heroínas, las misses. En fin, será tema de otro post.

Ahora sí, tips para que la elección del nido sea más acertada:

1. Debes ser consciente de que no hay nido perfecto. Tenerlo muy claro te ayudará a no agobiarte buscando una opción celestial.

2. Sondea primero qué hay cerca de tu casa. Cuando el nido está muy lejos, por más encantador que sea, quien sufre es el niño: deberá levantarse más temprano que sus compañeros; si va en movilidad, el camino será una tortura…  Si no hay un jardín bueno en los alrededores, evalúa si compensa mudarte cerca del que te gustaría para tu hijo.

3. Cuando veas uno que puede ser bueno, pide una cita y, además de informarte de temas como el precio, pide que te hagan un recorrido. Así, verás si los baños son limpios, si las profesoras son amables, cómo están cuidados los juegos…

4. Averigua qué metodología emplea -Montessori, Reggio Emilia, Optimist, etc.- y busca información sobre cada una. Recuerda: no hay nido perfecto, lo que también implica que no haya metodología perfecta. Lo importante es que la educación de casa y la del nido sean coherentes entre sí lo más posible.

5. Antes de decidirte por una metodología, puedes hacer el ejercicio de preguntarte: ¿Qué quiero yo para mi niño? En mi plan familiar, ¿cómo veo a mis hijos en el futuro? (mejor si responden esto mamá y papá). Por ejemplo, que sea independiente / o no, que aprenda por sí solo / o no, que sea deportista /o no, que reciba formación religiosa que complemente la de casa /o no, etc. Establece tus prioridades: primero, el deporte; segundo, la autonomía; tercero, lo intelectual… Eso te ayudará un montón a decidir.

6. ¡Muy importante!: el nido tiene que ser una especie de precolegio. Es decir, si tienes en mente un colegio determinado para tu peque (para elegirlo, puedes hacer el ejercicio presentado en el punto 5), ambos deberían tener la misma línea educativa. Para eso, ayuda ponerlos en el nivel Inicial del colegio -suelen tenerlo- y, si no puedes, al menos que el nido no sea totalmente opuesto. Por ejemplo: si quieres que tu niño estudie en un colegio de formación tradicional -memorística, poco interactiva, etc. -, no te mandes a ponerlo en un nido que fomenta el autoaprendizaje, la exploración. etc. porque cuando tu hijo empiece Primaria, estará en desigualdad respecto a sus compañeros. Tendrás que pagar nivelación y, el peque, cambiar el chip.

Espero que te sirvan estos pocos pero potentes consejos. A mí me los dio una experta y, por eso, te los comparto 🙂

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