Día mundial del prematuro

Hoy me enteré de que existe un día dedicado a los bebés prematuros, imagino que para celebrar su fortaleza, sus ganas de vivir y su inmensa capacidad de despertar amor, emoción y esperanza en las personas. ¡Y justo es hoy!

Como algunos ya saben, mi segundo bebé, Rafael, nació prematuro: pesó 1.700 gr, ¡era una pulga! Cuando veo los pañales que usaba -que ahora son de las muñecas de Cristina, la mayor-, no salgo de mi asombro. ¿Cómo pudo ser tan chiquitito? ¿Cómo sobreviví a no poderlo llevar a casa, a dejarlo en UCI neonatal, a verlo entubado?

No es que quiera, masoquistamente, recordar y volver a sufrir. Es que quiero mantener latente todo lo que sentí y viví para poder decir a las mamás que pasan por esto: ¡Fuerza, campeonas, sí se puede!

Aun si quedan secuelas, tu bebé es un guerrero y está destinado para algo grande. Y tú eres ahorita una mujer resiliente, capaz de superar la adversidad y de amar muchísimo… porque ama más quien sufre más y lo hace con entereza y entrega. Cuántas noches no dormiste pensando si sobreviviría… cuánto te costó sacarte leche para dejarle alimento… cuánto te costó salir de la clínica con tus flores, pero sin tu tesoro chiquito…

Hoy mi Rafael es un muchachote. Heredó mis benditas alergias y se enferma siempre de los bronquios pero, ¡qué más da! ¡Vive! Es un peque alegre, travieso, inteligente… como es el tuyo, seguramente, mi querida guerrera.

Ya sabes: cierra los ojos, respira, y da gracias a Dios por la vida. ¡A celebrarla!

 

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