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Embarazo: cómo ayudar a la madre naturaleza

El fin de semana que acaba de pasar, tres amigas dieron a luz. Sostuve en mis brazos a uno de los bebés… sentí su olorcito, su suavidad, su pequeñez… ¡qué rico! ¡Y qué recuerdos de mis primeros cachorros! Su ropita chiquitita, sus baños de cinco minutos, las caminatas usando mi preciado fular elástico… la lactancia que nunca me ligó, las lágrimas por verlos sufrir durante la primera vacuna… Sí, ok, lo admito: la sombra del deseo de concebir al tercero ha empezado a rondar por mi cabeza… pero me aguanto las ganas, no sería responsable de mi parte ya que, físicamente, no estoy ni medianamente lista para dar lo mejor de mí a mi bebé (mentalmente, tampoco, pero eso ya no tiene arreglo, je).

 

Cuando escribo esto, siento que me abofetean todas las mujeres que desean con todo su corazón tener hijos y no pueden, por un tema de infertilidad o porque simplemente el chiquitín “no se prende”. Recuerdo que, cuando recién me casé, pedí mucho a Dios no tener problemas de ese tipo. Sentía terror al respecto. Además, ¡se dicen tantas cosas! Que si la contaminación; que si luego de un año no encargas, significa que uno de los dos es infértil… y las pruebas que se tienen que pasar, uf… súper invasivas.

Volviendo a lo de la abofeteada, en serio que la vida es tan rara, a veces. Como reza el dicho, “la suerte de la fea, la bonita la desea”. Muchas evitamos el embarazo mientras que, otras, lo buscan y lo rebuscan. Si eres una de ellas, ¡no me mates! Más bien, hazle caso a esta info que te puede interesar.

¿Sabías que existen remedios caseros para quedar embarazada? Bueno, a ver, no necesariamente aseguran un 100% de efectividad, pero son bien acertados y esa web los ha resumido muy bien (antes de tener a Cristina, leí un montón sobre la fertilidad y ese artículo cuyo link te he pasado resume muy bien la información diversa que existe por ahí).

Por ejemplo, tomar linaza, ya sea como harina o como grano. A mí me encanta meterla, en forma de grano, en mi vaso de yogurt. Como se hincha, llena más. Además, limpia el útero, la futura casita del bebé durante nueve meses. Otro truco: usar un calendario de fertilidad. Aunque no seas regular, al menos te da una idea de los días “verdes”.

Bien importante, yo diría que SÚPER importante, es que no te estreses con el tema. Si ya descartaste alguna enfermedad, como la endometriosis, es cuestión de que te relajes. Disfruta cada encuentro con tu marido y olvídate de tus intenciones de fondo. Quizás, en ese plan, tengas que pasarte mucho tiempo, pero recuerda que lo que tiene que suceder, si no pones obstáculos, sucede; y que la vida es un milagro: incluso habiendo concebido, no depende enteramente de ti lo que pase desde ese momento en adelante (ni antes).

Finalmente, antes de pensar en cómo quedar embarazada, prepárate de manera natural y sin obsesiones: ¿cómo está tu alimentación? ¿Consumes suficiente hierro? Ten en cuenta que tu bebé se nutrirá de “tu pasado”, más que de lo que ingieras durante el tiempo que estés encinta.

En el link anterior, verás algunos alimentos que deberías empezar a comer, no olvides incluirlos en tu dieta diaria. Así, fuerte y sana, tranquila de mente y, en base a pura esperanza y alegría, créeme que todo estará bien.

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