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El placer de las tareas escolares

Últimamente, estoy corriendo más que de costumbre -y no me refiero al deporte, precisamente-. Es una cuestión de estilo de vida que no pedí, que detesto, pero al que ya no le hago la guerra porque es, simplemente, el tiempo en el que me tocó nacer, crecer, reproducirme y, algún día (espero que lejano), morir.

Parte de la carrera diaria, al menos de martes a jueves, es para llegar a hacer las tareas con Cristina. Es un toque insólito que una niña de prekinder tenga que preparar exposiciones en inglés y dibujar círculos perfectos, sin embargo, es una especie de daño colateral por haber elegido un nido que, en otros muchos aspectos, es maravilloso.

Por ahora, el asunto no tiene mucha dificultad: sé distinguir entre figuras crecientes, silabear, descifrar laberintos, etc. y puedo revisar lo que hace mi gorda o ayudarla. Pero cuando le toquen ecuaciones de primer grado o el pensamiento de Hegel, terminaré con la cabeza hirviendo, je. Ojalá que, para ese entonces, entienda toditito en clase y más bien ella me enseñe a mí (di que sí, Diosito, anda, di que sí…).

En mi caso no solo no tiene dificultad eso de las tareas sino que supone un momento de relax, algo así como una sesión de spa express. Sí, ya sé que suena creepy que una mamá diga que es relajante hacer las tareas con sus hijos, pero es que, a ver: ¿en qué momento del día puedo pintar, abolillar, dibujar? En mi chamba, escribo, tomo fotos, creo -creo mucho-, hablo con gente sobre temas aburridos, voy a la máquina de café, camino sobre la lluvia… luego está el tener que manejar el auto en la selva de cemento que es Lima, esquivar a los imprudentes, pensar en cada semáforo los proyectos que tengo en el cajón… ¿cuándo, cómo, dónde, en ese contexto, puedo hacer algo tan rico como oler la cera de las crayolas o deslizar plumones gruesos sobre papel bond?

Heyy, no estoy diciendo que le hago las tareas a Cris: más importante que mi desestrés es que practique lo que aprende en el nido. No obstante, reconozco que, algunas veces, cuando la indicación es “encierra en un círculo el más pequeño, marca con una X el más grande y pinta las figuras”, le pido a mi hija ir a 80-20: yo pinto una figurita y ella todas las demás… “lo hago por ayudarte, hijita, porque sé que estás muy cansada y lo que interesa aquí es que conozcas los conceptos de “pequeño” y “grande”. Más mentirosa…

Supongo que a las mamás sporty les hará más ilusión, quizás, sacar a sus hijos al parque a practicar voleo tiros al aro de básquet… saltar soga, hacer volantines, pffff, ¡me duele la barriga de recordar esas cosas de Educación Física que nunca me salieron!

Y, bueno, como las tareas nunca serán suficientes para la cantidad de estrés que llevamos dentro, siempre nos quedarán de consuelo los libros de mandalas que venden en los supermercados, je… aunque a mí, la verdad, me desesperan un poco porque las flores tienen tantas cositas dentro ¡que me agobio! Mejor un Coquito, ¿no?

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