Bebé 2, ¿llegarás pronto?

mama triste

Sé que esto es muy personal, pero no puedo evitar compartirlo. Necesito exorcisarlo, y quizás alguna otra mamá también, conmigo.

Estoy en los días del mes en los cuales ando pendiente de la ruler. Día 26, 27, 28… tic, tac. Quiero que Cristina tenga un hermanito. Quiero que aprenda en casa a compartir, que el pequeño Hidalgo le jale las trenzas y ella lo corretee por toda la casa con el cepillo de pelo talla XL en la mano. Quiero que mi hija sepa lo sabroso que es tener hermanos, aunque para ello tenga que volver a pasar 9 tortuosos meses de embarazo y las interminables horas del parto.

Sin embargo, mi niño no llega e intuyo que este mes tampoco es suyo. Y me pongo sensible, y lloro más de la cuenta y no quiero pensar, no quiero pensar, dicen que cuando te olvidas, se obra el milagro, pero no puedo detener mi cabeza, que piensa: “‘¡Tantas mujeres que no tienen hijos, que incluso los matan, y yo, yo? ¿Por qué no me pasa a mí?”.

Lo peor de todo es que conozco la respuesta: Dios sabe cuándo es nuestro mejor momento -salvando el tema de que no hay motivos físicos-. Y si lo sé, ¿por qué me friego tanto? Como si engendrar fuera cuestión de mentalizarse o de desearlo mucho. Él sabe y ya está, lo que toca ahora es cuidar a mis tesoros Raúl y Cristina, al 100% y sin grietas en el corazón.

No obstante, esta noche, mientras ellos duermen, mil pedazos de mi corazón ruedan por toda la habitación.

Agujeros en las orejitas de nuestras peques: fin del drama

Hoy almorcé con los chicos de mi trabajo (normalmente voy a comer con Cris). Son muy lindos todos, pero no puedo dejar de confesar que me sentí en otra órbita. No era mi tribu de mamás con las que hablaba del último biberón anticólicos o de los beneficios de la quinua en los niños. Buah. Aunque viéndolo por el lado amable, me enteré de que a fin de año estrenan Star Wars, jiji #sintiempoparaleercinepapaya.

Por eso, disfruté muchísimo cuando, un rato más tarde, recibí un mail de Mariola, una mamá de nuestra comunidad que tiene tres hermosos hijos.

Me contó algo tan interesante que no puedo dejar de compartirlo con ustedes. Ahí les va: los primeros aretes de tu bebé.

Mariola se dedica al piercing de manera profesional. Ojo, no pensemos solo en un arete de elefante sobre la nariz, también me refiero a los agujeritos que le hacemos a nuestras recién nacidas ponerles aretitos. Qué ricas se ven con sus puntos dorados, ¿no?

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Últimamente, hay que tener suerte para que el hospital o la clínica te hagan la taba de entregarte a la criatura ya pimpeada. Ahora nadie quiere mojarse con el tema (alergia, infecciones, etc.), incluso hay que bajarle un billetito a la enfermera.

Mariola me contó por qué pueden ocurrir problemas en un proceso teóricamente simple:

  • Muchas veces, los aretitos no se esterilizan en autoclave sino con alcohol u otro sistema simple.
  • Los aretes no son del material adecuado (el oro de 14 y 18 kts. no es recomendable y puede generar alergias a largo plazo en un 45% de los casos, ya que contiene aleaciones de metales no pesados como el níquel).
  • Llevamos aretitos heredados de la abuelita, hermana mayor o comprados en joyerías, pero sin ninguna garantía médica.

Para solucionar todo esto -aquí viene lo bueno- Mariola y su esposo trajeron al Perú Baby System75, con joyas especialmente diseñadas para la colocación de los primeros aretes de la bebé, hechas de acero grado quirúrgico y bañadas en oro de 24 kts; fabricadas en USA (siempre los gringos con sus cosas). Vienen encapsuladas y esterilizadas especialmente para entrar en contacto con la pielcita de las piojitas.

babysystem75

Como mamás, dado que rara vez entramos a ver cómo le hacen el famoso huequito a nuestras chiquitinas, saber que esto existe da mucha tranquilidad.

¿Dónde aplican Baby System 75? En la Clínica Juvencia. Pero si además quieres hablar directamente con Mariola, para que te cuente más, escríbele a alterindiellc@gmail.com.

Mamá Leona

Como saben, soy una mamá híbrida. Ni apego a ultranza, ni desapego. Ni orgánica veggie, ni preservative lover. Tengo en mi cerebro tantas pasiones que si añado una más, no habrá dopamina que me aguante.

Sin embargo, hay cosas que ni qué. O sea, con todo lo que supone ser mamá, una tiene que buscar la mejor atmósfera para respirar. Un lugar donde nos comprendan, hablen nuestro mismo idioma y podamos hacer catarsis por las verduras que Cristina no se comió ayer. Felizmente, he logrado sacar tiempo para encontrar mis huariques maternosos, y el otro día encontré uno que ya no ya, si no se los contaba, no me lo iba a perdonar nunca.

Está en Centro Comercial Chacarilla. No confundir: no es CC Caminos del Inca, es el que está en la misma Primavera, al lado del estacionamiento de Wong. En ese lugar hay tienditas caletas bien chéveres, pero la mejor, sin duda, es Mamá Leona.

Para empezar, que la tienda la montó Paola Carrillo, una abanderada de la crianza respetuosa. Repito, yo no soy fan enamorada del asunto, pero sí reconozco que trato de criar a mi niña lo más pegada posible al apego. Entonces, entras a un lugar donde sales renovada, motivada, aconsejada y empoderada. Recuerdo, por hacer una comparación, que cuando estaba embarazada entré a una tienda de bebés grande y súper ficha. Todo lindo, pero no me aportó nada a mí como mamá. Mamá Leona es distinta: encuentras el porqué a muchas cosas que parecen banales o que solo las consideraste como una opción más en tu vida.

Aquí algunos ejemplos:

Shampoo orgánico, libre de parabenos. ¿Y qué son los parabenos? Unos químicos que se suelen utilizar en la industria cosmética y farmacéutica, y que tienen al parecer efectos cancerígenos. Como para pensársela, ¿no? (dato: no son nadita caros 😀 … no más catálogo de Unique, ¡yeeehhh!)

Matriaventuras Shampoo orgánico Mamá Leona

La famosa Lanolina que usamos cuando el bebé destruye nuestro pezón. La típica que se expone en un mostrador pero nadie te explica cómo usar, teniendo en cuenta que tienes las hormonas revueltas y el pánico ante lo insospechado en la yugular.

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Bañera Tummy Tu. La he visto mil veces y siempre me pareció un balde tonto. Sin embargo, cuando Paola me hizo la demostración con su muñeco, cambié de parecer totalmente. Ya me imagino a mi próximo bebé (algún día, que espero sea pronto, llegará) con el agüita hasta el cuello, calientito en posición fetal y mi brazo cogiéndolo. Salta la lágrima.

IMG_3841Set completo de jabones y óleos. Antes que comprar una crema para labios de Nivea -dicho sea  de paso, el otro día en Inka Farma mi esposo preguntó por un lipstick de mantequilla de cacao ¿y saben qué le dieron? ¡Un labial de Mabelline!- prefiero invertir en algo sano que además me va a durar un montón.

IMG_3840Mats de Noia. Es un básico recontra básico. Créeme que tu traserín y en general la logística de cualquier picnic agradece algo más profesional que un pareo.

IMG_3849Extractor de leche manual Ameda. No conozco muchas de estas cosas porque di de lactar muy poco, sinceramente. Igual, Paola satisfizo mi curiosidad y me enseñó cómo era la cosa. Dicen las entendidas que la mano duele menos 😀

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Y así, mil cositas más. También hay ropa de maternidad bravaza (ok, puedes estirar tu polo o comprarte un XL, pero tú que trabajas, ¡tienes que verte regia!, y si no trabajas, ¡tambièn! Aunque sea un par de cosas lindas debemos tener: para un cafecito, una reu, la ofi… Ohh, me olvidaba… los PRECISOS portabebés ergonómicos de bandas cruzadas. Fue casi lo primero que conocí luego de que nació Cristina y mi historia con ellos ya la conocen. Son una delicita.

Bueno, les dejo el datazo. Dense un tiempito y salten a mi nuevo huarique, donde todas las mamás -btw, ¿por qué todas las tiendas hacen referencia al bebé y a la mamá solo si es maternidad?- somos unas leonas.