Féminas femeninas

Soy mujer pero nunca he sido del todo “femenina”. Los modales suaves y coquetos nunca fueron lo mío. Incluso, cuando era chiquilla, me gustaba vestir de negro, camiseta de Nirvana, Converse en las patitas y a pasear. Luego, cuando entré a trabajar a una empresa de cosméticos, me fui “reformando”, aunque no del todo. Pero, al menos, aprendí a arreglarme y a apreciar la belleza que tenemos todas las mujeres.

Alguna de ustedes me dirá: yo sé perfectamente qué ponerme. Me gustan las botas, los jeans rotos y cero maquillaje. Todo al natural. Eso no me hace ni más ni menos mujer, porque mi valor es intrínseco, no dependo de ningún modelito de Carolina Herrera. Es cierto, las personas valemos muchísimo por el simple hecho de ser personas, pero… las mujeres y los hombres somos distintos, tenemos características no solo físicas sino fisiológicas que nos marcan. Y la apariencia, a mi entender, debería tener al menos un poco de coherencia con lo que somos: sensibles, intuitivas, detallistas, entregadas…

Por eso me aficioné a la moda, no la de pasarelas sino la del día a día. Sí, la de Stacey & Clinton, ese buen par de Discovery Home & Health que te da consejos sobre cómo vestir según tu cuerpo, qué es casual y qué es elegante, qué corte de pelo y maquillaje le va bien a tu rostro… reconozcámoslo: estamos en un momento de la historia donde los parámetros de armonía no son del todo claros y necesitamos ayuda si no queremos quedarnos en nuestras propias etiquetas.

A la forma de vestir, hay un añadido que nunca había percibido con claridad, hasta que ayer me encontré con una amiga, la cual me dio muchas pistas: los modales. Ella ha empezado una marca para mujeres llamada “Gil París”, que quiere rescatar los valores que la vida loca nos ha hecho perder un poco.

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Fui a su casa y, de pronto, me encontró parada con las piernas abiertas. Me dijo: “Cierra las piernas”. Al comienzo pensé: “¿Y qué más da?”, pero me hizo verme en un espejo de cuerpo entero y la verdad, me veía horrible. Luego me enseñó unas joyas que había diseñado y, al ver cómo se veía todo tan delicadito en las manos, me animé por un par de cosas.

bisuteria fina
Algunas pulseras de Gil Paris

 

Bisutería fina Gil Paris

No quiero caer en extremos -todas tenemos un lado rudo que es necesario en la vida-, pero a veces creo que deberíamos cultivar el “ser femeninas” un poco más. No puede ser tan difícil, está en nuestra naturaleza. La que lo logre más rápido, me avisa 😉

 

Mi mini chiquivieja

La primera vez que fui a Zara Kids, casi me desmayo. Los maniquís de peques estaban vestidos con ropa que quería ¡para míiii! Demasiado linda, demasiado cool, unas tenidas recontra tiernas, prácticas, libres. Me encantó. Husmeé todo pero solo pude comprar lo que mi conciencia me dictaba: unos hermosos botines talla 19 para el invierno 2014 de mi Cris (no sé si les pasa, pero desde que soy mamá no me interesa comprarme ropa… ¡todo lo quiero para la peque!).

Cada fin de semana, me esmero en vestirla lindo. Es mi momento con ella, es cuando puedo vestir a mi muñeca viviente. Y me fluyen las ideas. Y mi tendencia, que sé reforzó con aquel shock emocional en Zara, es vestirla como una mini mujercita. Me encanta verla con su jean, correa, alpargatas, cola de caballo de 2 cm de largo (en realidad son como 10 cm pero como es súper rizada, se le encoge todita, jaja). Alguna vez conocí una marca que hacía blusas para mamá – hija, hermosas pero caras. Por eso, me basta con convertirla en mi alter ego de la moda, en cómo me gustaría vestirme yo, que disfruto más ver en ella.

El domingo último apliqué pañuelo carambolita de Carambola (choreado de la abu), gancho 3 en 1 en forma de flor andaluz-colombiano de Little Princess, y las mencionadas botitas. ¡¡¡Me quedó de rechupete!!!! Una hipster en potencia…

Cristina con botas de Zara Kids, pañuelo de Carambola y gancho de Little Princess
Cristina con botas de Zara Kids, pañuelo de Carambola y gancho de Little Princess

 

 

Los pañuelos son mi pasión así que… ella también tiene el suyo. Obvio, de Carambola.

pañuelo de Carambola para bebé
El pañuelo de Carambola le hace la tenida espectacular, je.

 

En invierno, el protagonista fue su abrigo de tía marca Baboo. Claro, en un tono celeste tierno.

Súper abrigo de Baboo
Súper abrigo de Baboo

Para dormir, la convertí en Annie. Hasta los rulos tenía, jeje… el camisón de Bleu Ciel fue demasiado.

Camisón de dormir de Bleu Ciel, ¡tan lindo que lo usaría para la calle!
Camisón de dormir de Bleu Ciel, ¡tan lindo que lo usaría para la calle!

Un look urbano de invierno no podía faltar… nuevamente, gracias a Baboo, lo conseguí.

Bufanda practiquísima de Baboo
Bufanda practiquísima de Baboo

La última adquisición es un enterizo que seguro ha aparecido en algún catálogo de verano 2015… pero yo lo encontré en talla 2 años, gracias a Pixie, jiji…

El que compré fue el de la izquierda :)
El que compré fue el de la izquierda 🙂

 

No vayan a pensar que me tiro la plata del mes en ropa para mi hija, noo… familia ajustada somos :s . Pero siempre hay un guardadito con el cual, teniendo básicos, se puede jugar y hacer mil combinaciones y cositas.

De hecho, es también muy lindo ser tradicional: vestiditos de princesas y monadas bellas por el estilo. También, gracias a muchas herencias, tenemos alguito 🙂 . Pero yo prefiero, la verdad, dejar volar mi creatividad y hacer de mi Cris una mini chiquivieja, je.

De blogueras, tutús y mamás felices

Mi marido resopla cuando lleno la agenda de los fines de semana. Sueña con quedarse los dos días tirado boca arriba sobre el piso de juegos de Cristina, con ella revoloteando alrededor y yo, mirando la tele. O sea, sueña con no hacer nada y la cosa queda ahí, porque tempus breve est y hay que ganarse el Cielo y el pan.

Sàbado 18 de octubre, súper planificado para la fiesta que el grupo Mamás Blogueras Peruanas, al que tengo el orgullo de pertenecer, había organizado para conocernos y que nuestras familias disfruten una fabulosa tarde. La cita fue en Small Place, de Santa Cruz. Primera vez (y no será la última) que iba, es un sitio small, efectivamente, pero tiene todo para que los peques se diviertan. Mostro, me gustó. Realmente, fue una gran idea de las organizadoras, porque pudimos conocernos cara a cara al fin -al menos yo, que me he vuelto medio desastre para los eventos- y comprometernos a juntar esfuerzos para dejar huella en la sociedad. Guau, qué solemne soné… eso es lo que hace estar #UnidasdeCorazón.

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Se podía ir a la fiesta con los niños disfrazados. Siempre odié Halloween, para mí 31 de octubre es el Día de la Canción Criolla y punto, pero la verdad es que es deli ver a Cristina disfrazada. El año pasado, cuando tenía 6 meses, mi hermana -su productora- le consiguió un traje de flor. ¡Qué linda se veía mi chola! Esta vez, recurrí nuevamente a la manager. Nada de princesas ni vainas, algo original. Como mi chanchis ahora anda con Pica Pica por anglas y por mangas, quisimos vestirla de Belén Pelo de Oro. Mucha, plata, sister, otra cosa. Google corazón. Click, click, Gallina Pintadita, la primera super star de su vida. Un body estampado, un tutú con pintas, un súper gancho… ¡listo!

Para mi buenísima suerte, el sábado anterior a la cita con mis correligionarias blogueras, mis entrañables amígas emprendedoras me habían invitado al coctel de presentación del primer pop up store del Perú, abierto por ellas, claro -son unas tigresas esas chicas, y tienen un corazón tan grande que me instalaría allí todos los sábados-: El Oasis de Nómada. Como es una tienda multimarca de la que les contaré pronto, conocí a nuevas panas de esas que te enganchan para siempre: las venezolanas Amelie y Yarnil de Little Princess.

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Su marca es de accesorios para niñas, pero créanme que pasé media hora divertidísima con ellas probándome cositas (como la vincha de dos flores de la foto) y por supuesto, mirando ganchos para Cris. A propósito de eso, les conté del disfraz que quería hacerle a mi gordis y me dijeron que ellas ¡hacían tutús y ganchos personalizados! Lo máximo, gol de penal en el último minuto, teniendo en cuenta que mis días últimamente duran 30 segundos y con las justas podría ver lo del body.

El alter ego de la Gallina Pintadita quedó así:

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Qué delicia verla andar con su tutú paradito, que no se quitó en toda la tarde y que volvió a usar hoy en la mañana. Mi hija de año y medio no podía más con nueva faceta. Y yo, no podía dejar de contarles lo feliz que me siento de ser mamá.

De lo básico a lo sencillamente genial

Recuerdo mis primeros días después de dar a luz a Cris. No me entraba nada y me bailaba todo. Mi ropa de antes era un sueño tan inalcanzable como Papá Noel y la ropa de embarazo me hacía ver como un canguro sin cría. Qué frustración. Podía caer en la tentación de andar todo el día en bata pero no, no y no. Alguna vez alguien me dijo que lucir bien (limpia, arreglada y vestida según la ocasión) no era una cuestión de vanidad, sino de hacer agradable nuestro entorno a los demás.

Oler a colonia cítrica…

Tener el pelo ordenado…

Un poco de color en rostro…

Las amigas nos queremos tal como somos, pero a mí la verdad me da un poco de depre cuando estoy con alguien que usa buzo, balerinas con medias de educación física y un moño con mechas enredadas. O sea, como me visto yo para ver el noticiero con mi taza de leche chocolatada, junto a mi esposito, antes de dormir.

Volviendo a mi historia, como gracias a Dios di a luz de manera natural, pude caminar casi inmediatamente después de que mi chiquita gritó “ñeeee”. Entonces, a poco de llegar a casa, me fui a una tienda y me compré un jean talla grande, un par de chompas y dos blusas talla post parto. Para el pelo, encontré vinchas simpaticonas y un par de Oxford de oferta completaron mi petit cajón de armas anti-dejadez.

Es matador, es cierto. Con un bebé recién nacido, más. Y ya ni les digo cuando los peques crecen y nos ponen de vuelta y tres cuartos. Pero ¡sí se puede!

Chequen estas opciones como para estos días que le meten cabe a la llegada de la primavera:

– Blusa blanca, jean y pañuelo grande. Pelo amarrado. No salen los zapatos pero pueden ser botines, balerinas… ¿el perímetro abdominal? Mientras el jean no sea muy apretado y la blusa sea un poco holgada, se te verá A1.

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– Cardigan y camiseta larga con un accesorio que rompe con todo y alegra los tonos fríos de la tenida. Queda sencillo pero especial. Puede ir con botas, botines o balerinas 😉

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– Esta me encanta, de pies a cabeza. El pelo no tiene que estar planchado chuto, pero mantiene cierta armonía, no se ve una cabeza de mopa. Sí, la modelo es flaca, pero nuevamente adaptamos si estamos gorditas: un jean recto tirando para pitillo (y no a la cadera, porque se escapa el rollito), blusa con cuello y jersey de color vivo. Podrían usar un collar, pero si el contraste entre la blusa y el jersey es grande, sufí.

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– Y si toca algo más formal, no uses jean, sí quizás un pantalón de drill oscuro y un saquito o cardigan de color claro (rosado queda lindo). El quid del asunto aquí es el pañuelo y el peinado: un moño bajo que no se estira como chicle pero que se mantiene en su sitio (y sin colet, por favooor).

 

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Como ven, todas son prendas básicas, nada rebuscado, pero sí con cuatro claves que las hacen especiales: color vivo, accesorio armonioso, peinado sencillo y maquillaje suave.

Espero les sirva y guarden el riquísimo buzo para la noche 🙂

Fashion post: azul y negro

Mudarse de casa tiene su encanto, que se desencanta cuando recuerdas que no tienes wi fi porque la empresa que te da el servicio se demora otoño, invierno y primavera en trasladarlo a tu nuevo hogar. Qué puñetas, si ellos no tienen ningún blog que actualizar…

Pero no me vencerán. Para eso tengo a mi amigo de la manzana, con teclas microscópicas pero teclas al fin y al cabo. Y un poquito de internet.

Hoy toca moda. Veo en estos días de frío intenso que abrigos van y abrigos vienen. Por algún motivo, suelen ser negros, supongo que porque combinan con todo. Has probado combinar negro con azul?

Personalmente, me parece mostro cómo se ve. Chequea:

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Si no te atreves mucho a romper “reglas”, el blanco siempre será un aliado que concilie a las partes.

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Vamos avanzando. Azul oscuro y negro. Nota que los accesorios son básicos, le dan realce al outfit.

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Esto ya es la panacea. Animal print, negro y azul. Ojo: el animal print tiene bastantes tonos negros. No pinta para nada mal, en cualquiera de los 3 casos, unas balerinas azules, mejor si son de un tono encendido.

Bueno, fue el momento fashion del día. Pronto, mucho más! Recuerden: una mamá que luce bien, vale por cien 😉