Regalos con valor emocional: ¡Salve Regina llegó al Perú!

Otro de mis últimos descubrimientos -casi me siento tan exploradora como mi hijo de 2 años- ha sido una marca que vende accesorios con motivos de la Virgen, Jesús y los santos. No, no se imaginen los rosarios fosforescentes que venden en las puertas de las iglesias -sin ánimo de desmerecerlos-, nada que ver: estos son realmente hermosos y creativos.

En serio: si alguna vez tuviste roche de usar algo vinculado a la religión porque no quieres hacerte fama de beata o algo así -no tendría por qué suceder pero, ya sabes, vivimos en la sociedad de las etiquetas-, créeme que Salve Regina tiene mil cositas para que recuerdes siempre tus convicciones divinas de una manera cool y artística.

Pulsera + estampa de la Virgen de la Sonrisa

Creo que sabes también que me encanta investigar sobre el origen de los emprendimientos, y bueno, resulta que Salve Regina nació en Argentina. Samanta Schnabel creó la marca en el 2012, repensando imágenes de la Virgen María y diseñando rosarios con materiales poco típicos como la silicona. Mira qué mostro este:

Si entras a su web (por ahora es solo para compras en Argentina, pero en Perú los encuentras en su fan page y en el Jockey Plaza) verás que hay de todo: pulseras, collares, estampas, stickers para auto, llaveros, colgantes para la cartera, cuadros del ángel de la guarda, colgantes de cuna… ¡También hay para hombres! (los hombres también rezan, je). Todo lo ves en el stand del Jockey Plaza, podrías pasar horas mirando. Y, de hecho, todo sirve o para recuerdos de bautismo, confirmación, primera comunión, o simplemente para tener un detalle lindo con alguien.

Yo creo que, no solo en Navidad sino en general, si tenemos un amigo o amiga o familiar para el cual su relación con Dios sea importante, los detalles de Salve Regina no solo serán un regalo más del amigo secreto o de la cuñada buena gente: serán presentes llenos de sentido y con valor emocional.

Ya me apunté con una pulsera de San Antonio de Padua, que dice: “Xfis, consígueme novio”. No diré a quién se la regalaré, mua ja ja…

¡Espero les sirva el dato!

PD: Por cierto, he visto en su fan page que están, día a día, colocando opciones para vivir el Adviento. Bien ahí.

PD2: También hay accesorios para niñas 🙂

Y en verano, ¿qué zapatos le pongo a mis hijos?

Ya está empezando a salir el sol en Lima y me siento como Olaf cantando “Veeeeraaanoooo”, jaja. Menos humedad, menos ventarrones fríos, menos ropa que lavar. ¡Yeee!

El único problema -aparte del calor, los rayos UV y bla bla- es que, teniendo en cuenta que los niños crecen de verano a verano… ¡mis hijos casi no tendrán que ponerse! Sobre todo el pequeñín, de 2 años, practicará nudismo si no consigo ropa bbb este mes. Qué lío.

Los que sí tendrán protección serán sus pies, porque he encontrado una marca INCREÍBLE de zapatitos cómodos para toda estación (aunque yo ya les empecé a dar duro): se llama Pepe y Lola. Los descubrí de pura casualidad, chequeando la página de IniMini Store, y la verdad es que han pasado la prueba más dura que les ha tocado: mi Cristina, de 4 años, quien es casi como Rapunzel con los zapatos (en general)… ¡los odia! Pero los de Pepe y Lola los usa para el nido -¿les ha pasado que ya no les entran las zapatillas de comienzos de año?-, para el parque, para la calle… De hecho, como es pata calata, los prefiere sin medias y, aun así, las pepitas que le compré hasta ahora no le han sacado ampolla ni le han hecho sudar.

Ha sido todo un descubrimiento que quería compartir con ustedes, porque sé lo difícil que es conseguir zapatillas o zapatos adecuados para los peques. A veces nos gastamos un dineral y terminan rechazándolos. Espero les sirva el dato ;).

Una manera increíble de regalar: Special Packet

Un día, en las redes, encontré una marca llamada Special Packet.

En las fotos, aparecían cajas de regalo con lazos y tarjetas HERMOSAS. Pensé que era un servicio de envoltura de regalos y, como ya saben que el emprendimiento me apasiona, averigüé de qué se trataba (bien raro que fuera solo envoltura, ¿no? Je…). Puedo decirles, por lo que vi con mis propios ojitos que Dios me dio, que es, realmente, una maravilla maravillosa.

Por ejemplo, chequeen el kit de cartera:

Contiene: dos libretas artesanales, un lapicero, un espejo, un llavero de Matrioska (como para recordarnos que Perú va al Mundial, je), una vela perfumada, una tira de bombones Ferrero Rocher y la caja misma, que sirve para guardar cositas varias. Todo súper útil. 

Imagínense regalarlo a su hermana, a su mami, a su cuñada (o pedirlo para ustedes, jeje)… después de esto, ya solo haría falta la billetera y un par de pañitos para cuando el peque se embarra de yogurt.

Todo eso, más el lazo, más la tarjetita, más pensar en la cara que pondrá el o la regalada/o, me enamoró; así que averigüé quién estaba detrás y conocí a una de las creadoras.

Me contó que lo que busca Special Packet es ayudar a quienes necesitan sorprender, ofreciendo regalos empacados delicadamente en cajas especiales, que contienen productos diferentes y exclusivos.

Claro, no solo tienen el kit de cartera, en realidad el servicio es personalizado -sobre todo para los hombres, que siempre andan poco inspirados, mmfff….-.

Special Packet es, sin duda, es una gran opción para regalar no solo en Navidad, sino en cumpleaños, baby showers, etc. Yo, al menos, ya estoy apuntadaza.

Y ya sabes, antes que ir retails, #compralocal.

Día mundial del prematuro

Hoy me enteré de que existe un día dedicado a los bebés prematuros, imagino que para celebrar su fortaleza, sus ganas de vivir y su inmensa capacidad de despertar amor, emoción y esperanza en las personas. ¡Y justo es hoy!

Como algunos ya saben, mi segundo bebé, Rafael, nació prematuro: pesó 1.700 gr, ¡era una pulga! Cuando veo los pañales que usaba -que ahora son de las muñecas de Cristina, la mayor-, no salgo de mi asombro. ¿Cómo pudo ser tan chiquitito? ¿Cómo sobreviví a no poderlo llevar a casa, a dejarlo en UCI neonatal, a verlo entubado?

No es que quiera, masoquistamente, recordar y volver a sufrir. Es que quiero mantener latente todo lo que sentí y viví para poder decir a las mamás que pasan por esto: ¡Fuerza, campeonas, sí se puede!

Aun si quedan secuelas, tu bebé es un guerrero y está destinado para algo grande. Y tú eres ahorita una mujer resiliente, capaz de superar la adversidad y de amar muchísimo… porque ama más quien sufre más y lo hace con entereza y entrega. Cuántas noches no dormiste pensando si sobreviviría… cuánto te costó sacarte leche para dejarle alimento… cuánto te costó salir de la clínica con tus flores, pero sin tu tesoro chiquito…

Hoy mi Rafael es un muchachote. Heredó mis benditas alergias y se enferma siempre de los bronquios pero, ¡qué más da! ¡Vive! Es un peque alegre, travieso, inteligente… como es el tuyo, seguramente, mi querida guerrera.

Ya sabes: cierra los ojos, respira, y da gracias a Dios por la vida. ¡A celebrarla!

 

Continuar leyendo “Día mundial del prematuro”

Criemos hijos con paz mental

Cuando empecé a formarme en Disciplina Positiva, una de las cosas que más me gustó fue el tema de “no premios, no castigos”. Brillante. Siempre me ha reventado el conductismo, el que se enseñe a los niños a esforzarse porque recibirán “algo”, y no por el hecho de que, simplemente, las cosas hay que hacerlas bien y ya está.

Como si el mundo se resumiera en caritas felices o tristes….

Paradójicamente, el nido de mi hija mayor tiene, por tradición, la costumbre de andar entregando diplomas o cositas a los que, por ejemplo, se esfuerzan o cumplen -sabe Dios- la virtud del mes. Una de esas cositas es pegar la foto de los “ganadores” en un panel que está, durante unos días, en la puerta de entrada.

Paréntesis: ¿Por qué elegimos mi esposo y yo ese nido, si esa metodología no nos gusta? Porque no hay nido, ni colegio, ni universidad perfectos. Créanme, lo estudiamos. Pusimos las cosas en una balanza, según nuestro proyecto familiar, y voilá! Apostamos por ese y por sus colegios correspondientes. A lo hecho, pecho.

La primera vez que pusieron el bendito panel, Cristina (mi pioja de 4 años) me dijo : “Mamá, ahí están las chicas del ballet, ¡pero no estoy yo!”. Coincidentemente, las “chicas del ballet” habían ganado ese mes. Por varios días, se sintió mal. Ella quería que su foto estuviese allí. Ella quería recibir el aplauso de la directora y toda la alharaca del asunto -como lo hacía yo de niña, por lo cual sé que el daño psicológico puede llegar a ser muy fuerte-. Y empezó a esforzarse.

Le conté a su maestra y me comentó: “Todos los niños se están esmerando un montón porque quieren ser los siguientes en ser premiados”. No me gustó. Todos obedientitos para que les hagan fiesta. Ni hablar. Hablé con mi hija.

Nos sentamos en un muro afuera del nido, antes de entrar, mientras ella acababa su pan con mantequilla: “Cristinita, lo importante no es la foto. Lo importante es que te esfuerces y sepas que diste lo mejor. Si no ganas el premio, ¿qué más da? Bah…”.

Desde entonces, mi chola no menciona más el famoso panel. De hecho siente envidia, ¿quién no? Pero incluso, un día, contándome acerca de otro concurso, le pregunté quién había ganado, y me dijo que ella se había esforzado mucho. O sea, no ganó, pero tampoco mostró ningún signo de frustración y, al parecer, estaba tranquila con lo hecho. Además, valgan verdades, ella es mosca y sabe en dónde poner sus energías.

Estoy muy orgullosa de ella. No quiero fomentar la pereza ni mucho menos: quiero que se esfuerce por lo que realmente valga la pena. Y que lo haga por ella; que sepa que, como le decía cuando estaba aprendiendo a caminar: “El que se cae, se levanta”, y que sepa por qué levantarse. No por un diploma -que es lindo recibir, pero no puede ser un fin-, ni hablar.

Siento, todos los días y a cada momento, que el mundo nos mira, nos evalúa, nos reta. Tenemos que ser los mejores sí o sí, ganar todos los Cannes o los no sé qué vainas, para ser algo y no perder posicionamiento en el mercado. Nos hemos convertido en marcas y nos valoran no por lo que somos, sino por lo que hacemos. Mi generación ya está fregada, pero de ti y de mí depende que nuestros hijos crezcan con autoestima, seguridad y paz mental. Sin agobios, sin prisas, sin el estrés de miércoles que nos mata, poco a poco, cada día.

Criemos una generación que viva en paz… no puede ser tan difícil…